El Comercio

El PSOE asturiano cree que era urgente actuar y ataca el «enroque» de Sánchez

  • Las dos asturianas en la ejecutiva federal, Luisa Carcedo y Adriana Lastra, se mantienen fieles al secretario general ante la cascada de dimisiones

La situación había llegado a tal punto de desgaste, el riesgo de desgobierno en el PSOE era tan alto y la amenaza de que el bloqueo político se perpetúe y se acabe yendo al escenario indeseado de unas terceras elecciones tan intensa, que no había otra alternativa que mover ficha. Así justifican en la dirección de los socialistas asturianos el movimiento de ayer que, auspiciado por los 'barones', intenta descabalgar a Pedro Sánchez del liderazgo del partido y propiciar la constitución de una gestora. La organización reprocha al todavía secretario general su estrategia de «enrocarse y atrincherarse» en el poder y muestra su temor a las consecuencias que se puedan derivar del conflicto.

Que el PSOE está fracturado en dos es un hecho, en el ámbito estatal y, por extensión, en Asturias. Prueba de ello es que las dos asturianas en la dirección que pilota Sánchez, Adriana Lastra y María Luisa Carcedo, se mantuvieron fieles al secretario general y por tanto contrarias al movimiento de los 'barones' territoriales del que forma parte el presidente del Principado y secretario general de la FSA, Javier Fernández. A estas alturas el distanciamiento es irreversible.

La FSA lleva el asunto con la discreción acostumbrada y Fernández solo se ha pronunciado en público para criticar el congreso exprés anunciado por Sánchez y su equipo. Pero en las filas de los socialistas asturianos cunde una mezcla de preocupación e irritación. Preocupación por las consecuencias que este conflicto interno pueda acarrear para el partido. E irritación porque se considera que el líder federal está tratando de enfrentar a la militancia, en principio más favorable a la decisión del 'no' a Mariano Rajoy, con las cúpulas de las federaciones territoriales, que bajo el eufemismo del inicio de una reflexión admiten, aunque nadie lo ha dicho en público, la posibilidad de una abstención que tolere un ejecutivo del PP. Una dinámica de quiebra interna que se considera «peligrosísima».

Intereses personales

El PSOE asturiano queda de momento a la expectativa de los acontecimientos en Madrid, donde Sánchez y los suyos parecen dispuestos a resistir. Al secretario general se le reprocha, en concreto, que esté pensando únicamente en sus intereses personales por encima de los del partido, algo que, opinan, justifica la actuación emprendida ayer.

Sobre la posibilidad de un congreso exprés se pronunció también ayer el alcalde de Oviedo, Wenceslao López, que, previamente al estallido de la guerra sin cuartel, indicó que no son tiempos «ni de congresos ni de primarias» y sí de «resolver la gobernanza» en España.

En respuesta a preguntas de los periodistas sobre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la presidenta andaluza, Susana Díaz, afirmó que no está «con ninguno» ya que siempre ha rechazado «los personalismos» porque considera que en política es «malo». «Estoy con los principios del socialismo interpretados en el siglo XXI», dijo.

Wenceslao López consideró al PSOE «absolutamente imprescindible» en España para que exista «equilibrio y gobernanza» en un país que necesita de la «aportación, conocimiento y experiencia» de los socialistas.