El Comercio

La guerra abierta en Ferraz aumenta la división entre los socialistas asturianos

La guerra abierta en Ferraz aumenta la división entre los socialistas asturianos
  • Exdirigentes como Faustino Blanco defienden la postura de Sánchez mientras que otros históricos del partido como Trevín y Areces cuestionan su actitud

El caos que se ha apoderado del PSOE tras la dimisión de diecisiete miembros de la ejecutiva y la negativa de Pedro Sánchez a dejar el cargo también ha aumentado la división de opiniones en el socialismo asturiano. Militantes de la talla de Faustino Blanco, exconsejero de Sanidad del Principado, o Benjamín Gutiérrez, coordinador de Izquierda Socialista en Asturias, defienden la autoridad del secretario general socialista que, recuerdan, fue elegido por los militantes. Al otro lado, históricos dirigentes del partido en Asturias, como los expresidentes del Principado Antonio Trevín y Vicente Álvarez Areces, ahora diputado nacional y senador, respectivamente, creen que es precisamente la cerrazón de Sánchez de mantenerse en el puesto lo que está haciendo daño al proyecto socialista.

Son también muchos los socialistas de renombre consultados por este diario que prefieren mantenerse en un segundo plano en una polémica sobre la que, temen, aún queda mucho por escribir. Y en el medio, posturas como la de José María Pérez, secretario de la agrupación socialista de Gijón, o de Hugo Morán, exmiembro de la ejecutiva nacional del PSOE, que advierten del error que supone «fraccionar o dividir una organización que tiene capacidad para dirimir sus diferencias», en palabras del gijonés. «Yo creo que ninguna de las dos partes tiene la razón absoluta y no pueden obligar a los militantes a que opten por una o por otra», añade el lenense.

Adriana Lastra, diputada nacional y miembro de la comisión ejecutiva federal, viene abanderando en los últimos días el bando asturiano de los llamados 'sanchistas', contrarios a la postura oficial de la FSA, en el que tras los últimos acontecimientos se han posicionado muchos otros nombres con peso en el partido. El exconsejero de Sanidad Faustino Blanco fue muy claro en este sentido al asegurar que «nombrar una gestora como proponen los críticos sería poner el partido en solfa», y recriminar la «poca sensatez» de quienes se oponen a Sánchez cuando el secretario general lo que ha hecho, dice, es «acatar las decisiones del comité federal».

También María Fernández, secretaria general del PSOE de Langreo y miembro del comité federal, sostiene que los estatutos no hablan «para nada de la gestora» que plantean los críticos, al tiempo que hace una llamada a la «cordura» y aboga por «escuchar a los militantes» en el congreso que la ejecutiva tiene previsto celebrar en noviembre.

En la misma línea, José Luis Alperi, secretario general del SOMA, cree que es un error «parapetarse en interpretaciones estatutarias que lleven a retrasar, en un momento crítico para el PSOE como el actual, el pronunciamiento de sus militantes»; mientras que Iñaki Malda, secretario comarcal de UGT de Avilés, considera que lo ocurrido esta semana en el PSOE no es más que un «golpe de Estado» que ha hecho «añicos» los 137 años de historia del PSOE. «Los críticos les han dicho a las bases que están poco menos que para ir a los mítines y agitar banderas», denuncia.

«Una traición»

El secretario del PSOE ovetense y alcalde del concejo, Wenceslao López, fue también muy duro con los disidentes. «Los miembros de la ejecutiva le deben lealtad a Pedro Sánchez y deben irse un segundo después que él y no antes. Y, si lo hacen antes, es una traición y una deslealtad personal». También Benjamín Gutiérrez, coordinador de Izquierda Socialista en Asturias, califica de «desacertada» la postura de los miembros de la ejecutiva que presentaron su dimisión porque, sostiene, no han hecho más que debilitar al partido y poner en entredicho la figura de un secretario general que, insiste, ha sido elegido por la militancia.

Expresidentes del Principado como Antonio Trevín y Vicente Álvarez Areces, actualmente con cargos de representación en las Cortes Generales, creen que Pedro Sánchez no está actuando correctamente. Trevín asegura que si estuviera en su lugar, con la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la ejecutiva, «tardaría el tiempo justo en recoger los papeles para entregar las llaves a la comisión gestora. Lo haría por convencimiento democrático personal».

Vicente Álvarez Areces, por su parte, cree que fue una «decisión errónea» por parte del secretario general y sus afines presentar un calendario exprés para la celebración de primarias a contrarreloj ya que, en su opinión, «altera el acuerdo que se había tomado unánimemente en el comité federal de esperar a resolver el problema de la gobernabilidad de España para plantear después el congreso».

Por su parte, Antonio Masip, exeurodiputado, opina que lo acertado sería que Pedro Sánchez diera un paso atrás porque, desde su punto de vista, «está haciendo mucho daño al partido y al país, y estaría bien que dejara de hacer daño». Javier Fernández Lanero, secretario general de UGT, evita posicionarse en uno u otro bando pero sí advierte de que el PSOE es un partido fundamental para la democracia de este país y urge que solucione sus problemas cuanto antes.