El Comercio

Nuevo receso en el Comité Federal del PSOE, que acumula ya cuatro horas de retraso

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Pedro Sanchez, a su llegada hoy a Ferraz. / Foto: Afp | Vídeo: Marta Jara

  • Se abre a no centrar el debate sólo en la fecha del congreso exprés, pero reduce la discusión a permitir o no que gobierne el PP

El Comité Federal que se está celebrando puede poner fin a la guerra civil que vive el PSOE. O no. La única realidad es que las discrepancias entre la Ejecutiva en funciones de Pedro Sánchez y los críticos sobre el censo de delegados y los puntos del debate han provocado que la reunión del Comité Federal haya comenzado con casi cuatro horas de retraso.

El receso del arranque del cónclave socialista, que inicialmente estaba previsto para las 9.00 horas, ha hecho que varios delegados del Comité Federal salgan de la sede de Ferraz, lo que ha provocado que los militantes que están en el exterior hayan vuelto a lanzado gritos a favor del secretario general y en contra de la presidenta andaluza, Susana Díaz. "Pedro sí, Susana no", "No a los golpistas", "Ésta no es la sede del PP" o "Manos arriba esto es un atraco" han sido algunos de los gritos que ha coreado el centenar de militantes que están en la calzada de la calle con carteles a favor del no a Mariano Rajoy.

En el interior de la sede está reunida la Mesa del Comité Federal, si bien este órgano no se ha constituido por falta de consenso. El principal escollo es saber si los miembros de la Ejecutiva que permanecen fieles a Sánchez pueden votar en el Comité Federal, ya que los detractores sostienen que no pueden hacerlo a ser un órgano disuelto, han apuntado las fuentes. Al no haberse constituido la Mesa, tampoco se ha resuelto la incógnita de cuál va a ser el orden del día de la comisión.

El receso ha sido aprovechado por la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, y el líder del PSC, Miquel Iceta, para mantener una conversación sobre la situación del partido en el interior de la sede. Minutos antes, Iceta ha mostrado a los medios de comunicación su confianza en que los socialistas sepan encontrar "un camino para salir del atolladero". Su antecesor en el cargo, Pere Navarro, ha apostado por que los socialistas organicen unas primarias y un congreso extraordinario para que los militantes "hablen". "Hay que mirar más a los ciudadanos que a los estatutos", ha advertido.

El expresidente del Congreso y exlehendakari Patxi López, miembro de la Ejecutiva socialista en funciones y leal al secretario general, ha dicho que espera que se piensa en "las miles y miles de personas que esperan a un PSOE que dé respuesta y soluciones a sus problemas, que sea alternativa a una derecha que genera sufrimiento", ha explicado. Para ello, ha resaltado que el partido tiene que ser "fuerte" y estar "unido". "Espero serenidad, sensatez, cordura y que todos tengamos la voluntad de unir y no de fracturarnos más", ha afirmado. Mientras que el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, uno de los críticos con la gestión de Sánchez, espera que el partido no olvide "nunca" lo "importante" que es para España.

Inútil

Lo único que se atrevían a decir los dirigentes del partido hasta hoy, independientemente del sector en el que se sitúen, es que la discusión será intensa, seguramente larga y probablemente muy bronca, pero quizá inútil. Tanto Pedro Sánchez como sus críticos llegan a la reunión enrocados en sus posiciones. Ni uno ni otro han dado medio paso para tratar de buscar una solución negociada. Ahora tendrán que medir sus fuerzas en votos, aunque ni siquiera está claro que quien demuestre tener mayoría en el máximo órgano entre congresos vaya a llevarse el gato al agua.

«El riesgo -dice un miembro de la dirección- es que acabemos enredados en asuntos procedimentales sin llegar a discutir siquiera el fondo del asunto, o sea, la celebración del congreso». No es en absoluto descartable. En el PSOE hay en estos momentos una disputa sobre quién tiene legitimidad para tomar decisiones después de que 17 miembros de la ejecutiva dimitieran el pasado miércoles con la intención de derribar al secretario general. Los oficialistas, que de facto siguen manteniendo el control, argumentan que, aún mermada y en funciones hasta la celebración de un congreso extraordinario, la dirección sigue al mando. Los críticos, en cambio, entienden que ya no hay dirección y que ahora la presidenta de la Mesa del Comité Federal, Verónica Pérez, debe poner la formación en manos de una gestora.

Sin acuerdo sobre ese punto, el propio desarrollo de la reunión de este sábado parece imposible. En principio, el máximo órgano del PSOE ha sido convocado por la ejecutiva de Sánchez, no reconocida por los críticos, con un orden del día -el calendario del próximo congreso extraordinario, que los 'sanchistas' quieren resolver el 23 de octubre-, que tampoco aceptan. De modo que el asunto puede enredarse en asuntos como si los miembros de la dirección no dimitidos pueden votar o no, la composición de la Mesa o qué debatir.     

Gestora o militantes 

Sánchez dio, sin embargo, anoche un paso para facilitar de una vez por todas el desenlace de esta batalla fraticida. Por primera vez, aceptó la posibilidad de dimitir y de que el partido quede, en consecuencia, en manos de una gestora por un tiempo indefinido (al menos, hasta que haya Gobierno en España, que es lo que plantean los críticos). El líder de facto del PSOE compareció en Ferraz, a apenas 12 horas para la celebración del histórico encuentro de hoy, para lanzar a los críticos un mensaje: «Si el Comité Federal decidiera cambiar su posicion (respecto al 'no' sin matices a un Gobierno del PP) no podría administrar una posición que no comparto». Es decir, se irá. Algo parecido dijo Felipe González poco antes del referéndum de la OTAN y se llevó el gato al agua, ganó el sí.

Con su intervención, Sánchez trató de situar el debate donde él siempre ha querido colocarlo, en una disyuntiva en la que optar por él significa no colocar al PSOE en una «posición subalterna» respecto al partido de Mariano Rajoy y no hacerlo es tanto como entregar a su enemigo acérrimo, carcomido por la corrupción, las riendas de España. Un debate en el que él representa la voz de los militantes y sus rivales, dice uno de sus fieles, la del «IBEX 35».

Es probable que este marco conceptual sirva más bien de poco para decantar la posición ya prefijada de los 285 miembros del Comité Federal (otro gallo cantaría si fueran las bases quienes decidieran ahora en asamblea), pero, en todo caso, le permite construir un relato que puede serle muy útil si el día de mañana decide presentarse a unas primarias. Algo que ya ha dejado claro que hará.

Con todo, en la dirección del partido advierten de que las fuerzas parecen estar tan ajustadas que cualquier movimiento de alguno de los cuadros medios con voto en el cónclave puede alterar el resultado. Sus cálculos son que ya hay un 50% de dirigentes de un lado y otro que han decidido qué hacer, que otro 30% no tanto pero es susceptible a la línea que marquen los líderes de su federación -de ahí la importancia de que finalmente haya o no voto secreto- y otro 20% al que quizá sí puedan hacer mella los discursos que se planteen.

Todo esto explica el tono épico que trató de imprimir a sus palabras. «No se decide solo si cambiamos el voto de los miltantes por una gestora, como algunos pretenden. Decididmos algo más importante. El futuro del PSOE», zanjó.