El Comercio

La gestora del PSOE prepara el camino para hacer digerible la abstención frente a Rajoy

De izquierda a derecha, Francesc Antich, María Jesús Serrano, Dolores Padrón, Ascensión Godoy, Javier Fernández, Mario Jiménez, José Enrique Muñoz, Ricardo Cortés, Soraya Vega y Francisco Ocón, ayer, en la primera reunión de la gestora del PSOE.
De izquierda a derecha, Francesc Antich, María Jesús Serrano, Dolores Padrón, Ascensión Godoy, Javier Fernández, Mario Jiménez, José Enrique Muñoz, Ricardo Cortés, Soraya Vega y Francisco Ocón, ayer, en la primera reunión de la gestora del PSOE. / Jaime García
  • Javier Fernández, que ya ha recibido la llamada del presidente en funciones, reunirá antes de nada al Consejo Territorial, donde hay posiciones variadas

No hay nada hecho y las opiniones entre quienes empujaron para tumbar a Pedro Sánchez no son, ni mucho menos, unánimes, pero en todo caso el presidente de la gestora que desde el sábado lleva las riendas del PSOE, Javier Fernández, dejó caer ayer dos ideas: que, a su juicio, «abstenerse o apoyar no son la misma cosa» y que «la peor de las soluciones es ir a elecciones». El presidente del Principado se molestó en aclarar que su criterio es estrictamente personal pero es indudable que sus palabras preparan el camino para un eventual cambio de la posición respecto a la investidura de Mariano Rajoy, que ya ha llamado al político socialista para abrir pronto un cauce de diálogo.

En realidad, el viraje no es tan sencillo como pudo hacer ver el relato del ya exsecretario general. Ni siquiera en el prácticamente imposible caso de que Mariano Rajoy diera un paso al lado y cediera a otro líder del PP el testigo. Y así lo admitió Fernández. En su intento de blindarse en el cargo, Sánchez se envolvió en el ‘no’ rotundo a un ejecutivo popular sabedor de que eso le granjearía el respaldo de las bases, que son quienes eligen al líder del partido. Lo hizo a pesar de que en el primer Comité Federal posterior a las generales, el del 9 de julio, se había comprometido a pasar a la oposición. Y poco a poco fue estrechando el sendero a quienes clamaban que ir a elecciones haría aún más fuerte al PP, entre ellos el propio Fernández.

Su tesis es que, al menos, con el actual reparto de fuerzas el PSOE y el resto de grupos de la oposición tienen margen para sacar adelante en el Congreso medidas a las que se opone el PP – ya han registrado más de un centenar de propuestas para, por ejemplo, paralizar el calendario de la LOMCE o derogar los artículos más conflictivos de la ‘ley mordaza’–, algo que difícilmente podría sostenerse si se obliga a los españoles a volver a las urnas. «Hay encuestas hoy que lo avalan», dijo tras la primera reunión formal de la gestora en la sede de Ferraz.

El caso es que otros dirigentes del sector crítico, como el castellano-manchego Emiliano García Page, temen que una abstención frente a Rajoy anule parcialmente la capacidad de maniobra del PSOEy dé alas a Podemos para erigirse en auténtica alternativa (al fin y al cabo, aunque la diferencia en escaños entre las dos fuerzas sea de 14 escaños, en votos apenas alcanza los 300.000). Rajoy, que sabe que puede verse reforzado en unos nuevos comicios, no quiere un gobierno inestable y es probable que presione para garantizar que no se le bloquearán los presupuestos.

Fernández admitió que ninguna de las salidas para su partido es fácil. «Ahora mismo, cualquier solución al problema de la gobernabilidad de España pasa por el PSOE y es –dijo rotundo– un problema para el PSOE».

Lo que sí descartan los barones inscritos en el grupo de los ‘críticos’ es intentar formar un Ejecutivo alternativo. Siempre han defendido que los números no daban más que para un gobierno débil, apoyado en la suma de partidos con poco en común entre sí más allá del rechazo al PP.

El plazo con el que cuenta el primer partido de la oposición para decidirse es limitado. El día 31, si no ha habido un acuerdo de investidura, el Rey tendrá que disolver las Cortes y convocar de nuevo elecciones. Pero la gestora quiere darse un poco de tiempo. Desea que, en la medida de lo posible, las aguas se serenen después del «espectáculo bochornoso» que (palabras del propio Fernández) ofrecieron en el Comité Federal del pasado sábado. Por eso, no hay ninguna intención de convocar al máximo órgano de decisión del partido, al menos, hasta dentro de dos semanas. «Hay que intentar bajar el nivel de la temperatura en esta especie de incendio que nos está consumiendo y que puede convertirse en algo irresoluble», explicó.

Entre tanto, se reunirá el antiguo Consejo Territorial (ahora llamado consejo de Política Federal) del que forman parte todos los secretarios regionales. Es un modo de marcar distancias con Sánchez y volver a la concepción clásica del partido, en la que el secretario general apenas podía dar un paso sin contar con las baronías. Fernández argumentó que la primera tarea de la gestora es «tender puentes, hablar y cohesionar». Y conforme a su visión del PSOE eso no puede hacerse sin implicar a quienes pilotan cada federación.

Sobre el próximo congreso federal, Fernández también fue claro. No se convocará hasta dentro de varios meses. Ahora que Sánchez ha sido derribado no hay ninguna prisa. Antes hay trabajo que hacer. «Hace tiempo que hemos perdido la confianza. Primero la de los ciudadanos hacia el partido y ahora también en el partido esa confianza ha colapsado», dijo quien hoy encarna la autoridad del PSOE, que añadió que podrá compatibilizar «perfectamente» la gestora y su cargo como presidente del Principado porque la primera de las tareas será «temporal».