El Comercio

El Principado acusa de «chantaje» a IU y Podemos por vincular los pactos en Asturias a la situación nacional

Después de unos días en Madrid por los avatares del PSOE, cuya gestora preside, Javier Fernández retomó ayer su agenda en Asturias. En la imagen, llegando a la sede de la Presidencia.
Después de unos días en Madrid por los avatares del PSOE, cuya gestora preside, Javier Fernández retomó ayer su agenda en Asturias. En la imagen, llegando a la sede de la Presidencia. / MARIO ROJAS
  • El Ejecutivo deja claro a sus dos posibles aliados que no habrá reforma fiscal si no hay acuerdo sobre los presupuestos

El aguacero estatal, la tormenta que azota en estos días al PSOE, no hace sino encharcar todavía más el embarrado terreno de juego de la política asturiana. Podemos e IU presionan al Ejecutivo regional alertando de que una hipotética abstención de los socialistas en el Congreso que haga presidente a Mariano Rajoy tendría consecuencias en el Principado y complicaría posibles acuerdos, con los presupuestos de 2017 como foco de atención. Y el Gobierno, por su parte, se revuelve y tacha, como hizo ayer su portavoz, Guillermo Martínez, de «chantaje» que «no se puede tolerar» la actitud de ambas formaciones de vincular dos escenarios que, en su opinión, no tienen nada que ver. La izquierda asturiana, partida en tres, mantiene pues el pulso.

¿Son o no realidades distintas las que se viven en Madrid y Asturias? Podemos e IU, más prudentes los primeros, más contundentes los segundos, creen que una cosa no se puede desligar de la otra y que, como mínimo, se encarecerían los pactos en el Principado, comenzando por el presupuesto, si el mismo PSOE con el que negocian en Oviedo apoya a Rajoy para que se instale otros cuatro años en la Moncloa. El Ejecutivo de Javier Fernández, mientras, cree que se trata de dos planos diferentes y que mientras en la Junta General la izquierda tiene una mayoría que, en todo caso, es incapaz de articular, en el Congreso las tres fuerzas no suman. Las extrapolaciones, vino a decir, no sirven.

El portavoz del gabinete emplazó a Podemos e IU a no hacer fracasar los acuerdos en Asturias con el argumento de la realidad estatal. «No se pueden subyugar las decisiones nacionales a la situación del Principado», dijo. «No se podría tolerar que Asturias estuviera subordinada a una táctica nacional de Unidos Podemos», agregó en referencia a la coalición de las dos fuerzas de la izquierda alternativa. Sería «un chantaje», remachó.

Pese a los movimientos en Madrid, al viraje que el PSOE parece querer emprender desde el 'no' a Rajoy hacia una abstención, el Ejecutivo socialista asturiano no se mueve ni un ápice del discurso que mantiene desde el inicio de la legislatura: cumplimiento íntegro del pacto de investidura con IU e intento de extender el entendimiento a Podemos. La reforma fiscal que ahora se negocia sería una primera piedra de toque, con los presupuestos, pieza clave del engranaje político y económico de la comunidad, como principal reto de futuro.

Diferencias de criterio

Podemos se ha esforzado en remarcar en las últimas semanas que los dos debates, reforma fiscal y presupuestos, son separados, y que negociar y consensuar la primera cuestión no implica pactar la segunda. Un argumento que choca con el parecer del Gobierno, que ayer dejó muy claro que no habrá una cosa sin la otra. Esto es, que sin acuerdo sobre las cuentas de 2017 no habrá revisión tributaria que valga.

«Para llegar a desarrollar la fiscalidad tiene que aprobarse un presupuesto», especificó Martínez, que dio a entender que, sin unas cuentas de nuevo cuño, las novedades tributarias que pudieran pactarse se quedarían en papel mojado y no podrían aplicarse. «Una cuestión va engarzada con la otra», zanjó.

El Consejo de Gobierno, presidido por un Javier Fernández que retornó a la política asturiana tras varios días en Madrid dedicado a los problemas internos del PSOE, aprobó una modificación de la relación de puestos de trabajo que permitirá crear un departamento de gestión recaudatoria en el Ente de Servicios Tributarios, con el objetivo de combatir el fraude fiscal.