El Comercio

La asamblea del PSOE de Gijón refleja las discrepancias sobre la estrategia del partido

fotogalería

La Casa del Pueblo de Gijón acoge una intensa asamblea a la que han acudido unos doscientos militantes. / Paloma Ucha

  • Destacados dirigentes defendieron la abstención para facilitar la gobernabilidad ante una militancia con opiniones divididas

  • Parte de los militantes, entre ellos la diputada María Luisa Carcedo, reivindicaron el 'no' a Rajoy de Pedro Sánchez y criticaron “las formas” empleadas en el Comité Federal que llevó a su dimisión

Los socialistas de Gijón debatieron hoy la estrategia de su partido ante la investidura y el futuro de la formación. En una larga e intensa asamblea, parte militancia reprochó a los dirigentes la postura por la que ahora se inclina el partido de votar por la abstención en el Congreso de los Diputados para facilitar la formación de Gobierno.

En la línea de la abstención se mostraron representantes tan significados como el ex presidente del Principado y actual senador, Vicente Álvarez Areces, o Francisco Villaverde, histórico de la agrupación local socialista. José María Pérez, actual portavoz municipal del PSOE, no aludió directamente a la abstención, pero sí defendió la necesidad de evitar unas terceras elecciones.

Esta postura no fue compartida por buena parte de los asistentes a la asamblea, en total, unos doscientos militantes. El senador dijo que en el partido hubo crisis peores, pero sin televisiones, que no se podía hablar de vencedores y vencidos después de lo ocurrido el sábado pasado y que si no hay gobierno en España es “por culpa de Podemos”. “No hay una alternativa viable de cambio”, aseguró el expresidente, que añadió que abstenerse no es apoyar a Rajoy ni renunciar a que se convoqué un congreso y se celebren primarias. Trevín, en el mismo sentido, insistió en que antes se tiene que resolver la gobernabilidad de España para después resolver la situación del partido.

Hasta casi sesenta turnos de palabra llegaron a solicitarse, muchos de los cuales defendieron la tesis del “no es no” que durante los últimos meses esgrimió Pedro Sánchez y la necesidad de refundar el partido tras unas próximas elecciones generales, pero todo ello sin facilitar, en ningún caso, la gobernabilidad del Partido Popular.

Las divergencias de opinión en la sede del PSOE local eran más que previsibles, como había anticipado una carta previa enviada por José Antonio Garmón, el representante del sector crítico, a sus afines. En ella reclamaba un debate interno dentro del partido local sobre la postura a tomar en relación con el hipotético apoyo, vía abstención, del PSOE a la investidura de Mariano Rajoy.

Ya el 29 de septiembre el presidente de la gestora local y portavoz municipal, José María Pérez, se había adelantado y comunicado a la militancia que convocaría, en tiempo y forma, la citada asamblea. Fue ayer y, como se presumía, no estuvo exenta de debate e incluso abiertas críticas a los dirigentes del partido. De hecho, no se llegó a votar resolución alguna, aludiendo a que no estaba en el orden del día, pero tampoco se accedió a la petición de los partidarios del “no es no” de trasladar el sentir de la asamblea de los socialistas locales a la Federación Socialista Asturias (FSA) y al Comité Federal.

La postura del “no” a Mariano Rajoy la defendió ayer, con vehemencia, María Luisa Carcedo, como cabía esperar dada su conocida defensa del ya ex secretario general, Pedro Sánchez. Así, Carcedo criticó con dureza las formas utilizadas desde dentro del partido en el relevo del secretario general por la gestora que ahora preside Javier Fernández. Lo mismo hizo el ex concejal Manuel Muruais, que llegó habla de un “golpe de Estado” y señaló que, en sus más de cuarenta años como militante, nunca vio algo similar. En ambas intervenciones se ratificó la inconveniencia de facilitar un Gobierno del Partido Popular. “Yo si quisiera que gobernara el PP, hubiera votado al PP”, dijo otra de las militantes veteranas, Ana González.

La postura contraria, la de la necesaria abstención, la defendieron mayoritariamente los cargos orgánicos y dirigentes del partido, entre ellos Vicente Álvarez Areces, Francisco Villaverde y, sobre todo, José María Pérez, quien recalcó, como se apuntaba con anterioridad, que “ahora estamos peor que hace una semana”. De hecho, al concluir la misma, el sentimiento general era, como reconocieron algunos de los militantes, de que “el partido está dividido” en Gijón en cuanto a la estrategia a seguir.

Tampoco en la asamblea faltaron momentos polémico, sobre todo cuando Faustino Blanco reprochó a Santiago Martínez Argüelles, ex secretario local del partido y ex portavoz municipal, que, como miembro del Comité Federal, no informara a la asamblea local hace unas semanas, en su última reunión, de los detalles de toda esa crisis interna, de la que se le presuponía conocedor al estar presente en el máximo organismo del partido en Madrid.

Pasadas las dos y media de la tarde, después de casi cuatro horas, concluyó la asamblea de los socialistas en la que, reconocen algunos, quedó patente la divergencia de opiniones sobre apoyar o no la investidura de Rajoy.