El Comercio

La izquierda dinamita las opciones de pactar la fiscalidad y los presupuestos

De izquierda a derecha, Emilio León, Guillermo Martínez y Fernando Lastra, ayer, en la junta de portavoces del Parlamento.
De izquierda a derecha, Emilio León, Guillermo Martínez y Fernando Lastra, ayer, en la junta de portavoces del Parlamento. / MARIO ROJAS
  • El enfrentamiento entre PSOE e IU, partidarios de vincular ambos debates, y Podemos, que solo habla de impuestos, reduce al mínimo el margen de acuerdo

O mucho cambian las cosas, que no parece el caso, o no habrá acuerdo por la izquierda ni sobre la reforma fiscal ni sobre los presupuestos de 2017. Podemos sostiene que se trata de dos debates separados y que, de momento, su única intención es dialogar sobre impuestos. PSOE e IU, por su parte, entienden que no se puede cerrar un acuerdo en materia tributaria, de ingresos, sin discutir a la vez su impacto sobre las políticas de gasto, algo que afecta al diseño de las cuentas del próximo ejercicio. Y como ninguna de las dos partes tiene intención de ceder, los puentes que llevarían a un posible entendimiento están próximos a dinamitarse.

La realidad es que el debate sobre fiscalidad, que es de lo único que se ha hablado hasta el momento más allá de las distintas interpretaciones respecto de si eso supone o no haber abierto ya la negociación presupuestaria, tiene mucho de teatrillo. Desde luego que se han tratado asuntos de calado, caso del acercamiento de posturas entre el PSOE y Podemos sobre el impuesto de Sucesiones o el acuerdo con Izquierda Unida para impulsar tributos medioambientales, pero es un hecho que toda la negociación está contaminada por el escenario político nacional.

La posibilidad de que los socialistas se abstengan en Madrid y permitan la investidura de Mariano Rajoy tiene consecuencias sobre la situación asturiana, tal y como Podemos e IU ya han advertido y el PSOE sabe. Esa realidad sobrevuela a diario la Junta General y, en el fondo, todas las partes implicadas saben que, de materializarse la abstención, las posibilidades de llegar a acuerdos en adelante, sea sobre impuestos, sea sobre presupuestos, se reducen al mínimo.

Así se escenificó ayer en los pasillos de la Junta General. El portavoz socialista, Fernando Lastra, dejó claro que no se puede entender un diálogo sobre ingresos sin analizar su impacto sobre el gasto. «Fiscalidad y presupuesto están vinculados», dijo. Igual de claro fue Llamazares, que insistió en la misma tesis y también en la necesidad de abordar la negociación a tres bandas y no por separado, como se ha estado haciendo hasta ahora.

Preocupa, en este sentido, el impacto de las medidas fiscales que se están poniendo sobre la mesa en un momento en que las necesidades de gasto van a crecer, un 5% en el caso de la sanidad y un 3% en educación, según los cálculos de Llamazares. En medios parlamentarios se estima una merma recaudatoria superior a los diez millones de euros con la revisión del impuesto de Sucesiones por la vía de eliminar el 'error de salto' y elevar el mínimo exento a 200.000 euros. Existe temor, además, a que la propuesta de Podemos de rebajar el IRPF para las rentas inferiores a 60.000 euros, elevando el tipo a las más altas, sobre todo a las que pasan de 175.000 euros, profundice en ese agujero. Se correría el riesgo, dijo Llamazares preguntado a este respecto, de no tener recursos con los que financiar las políticas de gasto social.

La fiscalidad es un debate «al margen del presupuesto», contestó León a PSOE e IU ironizando con que en estos momentos las prioridades del presidente del Principado y de la gestora del PSOE, Javier Fernández, son «otras» y no las asturianas.