El Comercio

El presidente asturiano, protagonista

Javier Fernández saluda al Rey, tras Susana Díaz, y en presencia de la presidenta balear, Francina Armengol (al final de la cola, con abrigo rojo), quien defendió ante el presidente asturiano su postura de rechazo a la investidura de Rajoy.
Javier Fernández saluda al Rey, tras Susana Díaz, y en presencia de la presidenta balear, Francina Armengol (al final de la cola, con abrigo rojo), quien defendió ante el presidente asturiano su postura de rechazo a la investidura de Rajoy. / EFE
  • Javier Fernández centró las miradas de políticos de todo signo y empresarios

Por más que Javier Fernández se empeñase en recordar que asistía al desfile del 12 de octubre en calidad de presidente del Gobierno de Asturias y no de la comisión gestora que decidirá el futuro del PSOE, sabía -por fuerza, tenía que saberlo- que se convertiría en el protagonista absoluto de la jornada. Y eso, con permiso del estilismo de doña Letizia y de un visiblemente relajado Mariano Rajoy, es mucho decir en una celebración en la que hay espectáculo aéreo y las cámaras se vuelven locas al paso del carnero uniformado de la Legión. El caso es que Fernández, ayer, no encontró rival y desde el primer plano televisivo que recibió al último le reconocieron como la figura del día. Quizá por eso, en atención a los medios de comunicación que iban a enfocarse en su persona, fue el primero de los presidentes autonómicos en llegar. Desde luego, no fue porque el tiempo hiciese agradable la espera en la Plaza de Cánovas del Castillo, donde los paraguas compartidos a la fuerza hicieron más por el entendimiento y la unión de diferentes sensibilidades políticas que muchos acuerdos de investidura. Que se lo digan a Rafael y Antonio, ambos Hernando y portavoces (del PP y del PSOE), que disfrutaron juntos de la fiesta nacional.

Mientras los jefes de los diferentes Ejecutivos esperaban a la familia real, el popular Pedro Antonio Sánchez, presidente de Murcia, se guarecía y entablaba conversación con Fernández quien a la vez seguía la animada conversación que a su derecha mantenían el presidente vecino Miguel Ángel Revilla y la andaluza y notable socialista Susana Díaz. «¡Cuidado con Revilla que lo casca todo!», le advertían desde las redes sociales en riguroso directo, antes de que el cántabro se enfundase en un rebelde chubasquero transparente que hizo las delicias de los internautas.

Como es costumbre en Javier Fernández, no hubo un gesto de más. Consciente de que sus saludos al Rey y, sobre todo, al presidente en funciones Mariano Rajoy serían analizados con lupa, mantuvo la cara de póker durante todo el desfile. Que lo mismo habría podido llevar bajo el paraguas una pareja de doses que una escalera real de color.

Los ases en la manga, al parecer, se los guardaba para la recepción en el Palacio Real, donde interactuó animadamente con otros barones socialistas. Se produjo, aunque lejos de los objetivos de los periodistas, la esperada conversación con Rajoy, de la que no trascendieron detalles. Eso sí, el presidente español declaró poco después que comenzará a preparar ya su discurso de investidura.

En los corrillos de políticos y empresarios se elogió la postura «responsable» de Fernández, que en apariencia recibió más palmadas en el hombro procedentes de fuera que de dentro de su partido. Incluso después de que abandonase la reunión, muchos siguieron preguntando por el hombre de moda. No fue el único asturiano en los salones. Isidro Martínez Oblanca, Cristina Coto y Carmen Moriyón (Foro) hicieron patria charlando con Adolfo Menéndez y Enrique Fernández-Miranda. También Ignacio Prendes (Ciudadanos) asistió al desfile y a la recepción ofrecida a más de 1.300 invitados. Entre ellos, el economista Juan Velarde; el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo; el presidente de la Fundación Princesa, Matías Rodrígeuz Inciarte; el vocal del CGPJ Álvaro Cuesta y el director de EL COMERCIO, Marcelino Gutiérrez.