El Comercio

«Estábamos cenando y de repente se quedó como en coma»

José Ángel Fernández Villa estaba cenando en su domicilio del barrio de La Florida, en Oviedo, cuando, de repente, se quedó «como en coma». Así lo explica su propia esposa, María Jesús Iglesias, quien recuerda que al exdirigente sindical «se le hinchó la lengua y el labio y no reaccionaba a ningún estímulo». La familia avisó de inmediato a los servicios médicos, que se personaron en su domicilio y, de forma urgente, ordenaron su traslado al Hospital Universitario Central de Oviedo (HUCA). «Le trajeron como alma que lleva el diablo. Cuando nosotros llegamos al hospital él ya estaba en un box», rememora aún con el susto en el cuerpo. Allí permanece aún ingresado, acompañado primero por su hermano y luego por su mujer, y quienes le vieron coinciden en describir su imagen como demacrada y visiblemente envejecida.

María Jesús Iglesias relata que, aunque recuperó la conciencia, una vez en el hospital los profesionales médicos quisieron tomar todas las precauciones para tratar de determinar el motivo de su desvanecimiento. Le colocaron un 'holter' (dispositivo que permite monitorizar y registrar el ritmo cardiaco) y le hicieron diferentes pruebas médicas durante toda la jornada, aunque «aún no sabemos qué es lo que le pasó», aseguraba la mujer a media tarde.

El estado de salud de Villa es delicado, resultado de dos ictus y una cardiopatía isquémica con by-pass (2009), al margen del deterioro cognitivo del que ahora tanto se habla. De ahí que en los últimos meses sean ya habituales sus ingresos en el hospital.