El Comercio

Villa también sufre delirios de grandeza, según asegura su mujer

María Jesús Iglesias, ayer, a las puertas del hospital.
María Jesús Iglesias, ayer, a las puertas del hospital. / Damián Arienza
  • María Jesús Iglesias desvela que el exlíder sindical llegó a asegurar que iba a ser el número tres de Pedro Sánchez

El exsecretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, fue trasladado en la mañana de ayer a la planta de Medicina Interna del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Los facultativos del centro hospitalario consideraron pertinente su ingreso en planta tras una estancia de más de 24 horas en el área de Urgencias, donde fue traslado en ambulancia en la noche del pasado miércoles al perder el conocimiento en su propio domicilio. Testigos presenciales aseguran que el exsindicalista, investigado por Fiscalía Anticorrupción tras regularizar 1,2 millones de euros en la amnistía fiscal que estableció el Gobierno de Mariano Rajoy, presenta una imagen muy deteriorada y «casi catatónica».

Su ingreso hospitalario coincide en el tiempo con la autorización por parte de la Audiencia Provincial de Oviedo para la realización de una segunda prueba pericial por parte de un neurólogo, solicitada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Oviedo, que le investiga por un presunto delito de apropiación indebida, a petición de la acusación, el propio sindicato SOMA.

Prueba médica

La prueba médica tiene como objeto confirmar que el exlíder sindical, tal y como mantiene su familia y figura en varios informes médicos, no dispone de las condiciones mentales idóneas para declarar con todas las garantías procesales, algo que la titular del juzgado parece no tener del todo claro puesto que existen pruebas testificales contradictorias al respecto. «Él no se entera de nada, no sabe ni dónde está ahora mismo, va a su bola», insiste su mujer, María Jesús Iglesias, a las puertas del hospital, muy molesta con quienes han puesto en duda la enfermedad de su marido e incluso creen que puede haber fingido esta última recaída para eludir someterse al citado examen médico.«Ni sabe que le va a examinar un neurólogo. No se lo decimos. ¿Para qué?», contesta.

En una conversación informal con los medios de comunicación, la mujer de José Ángel Fernández Villa llegó a comentar que el exsindicalista no es capaz de mantener una conversación coherente ni lúcida. «Habla con frecuencia de sucesos que ocurrieron hace años, pero piensa que son de hace dos meses», apunta a modo de ejemplo.

María Jesús Iglesias asegura que Villa no está al corriente del proceso judicial abierto contra él y quien fuera secretario del Instituto para la Formación, Investigación, Documentación y Estudios Sociales (Infide), Pedro Castillejo, tras una denuncia interpuesta por el sindicato minero del que fue líder durante más de tres décadas. No obstante, reconoce que es oyente asiduo de la radio y que se altera cuando escucha noticias sobre el PSOE –partido en el que ocupó cargos públicos y también del que formó parte de su ejecutiva– que luego le hacen sufrir delirios, hasta el punto de pensar que «va a volver al sindicato» o que «iba a ir de número tres con Pedro Sánchez». «Dice incluso que le vienen a visitar a casa personas que nunca han ido. Se lo imagina», añade Iglesias, que ya el pasado jueves reconocía a ELCOMERCIO que el avanzado estado de deterioro de su marido supone un sufrimiento para toda la familia. «Está paranoico y nos dice que le tenemos encerrado», lamenta.