El Comercio

Jesús Gutiérrez, en los pasillos de la Junta General del Principado.
Jesús Gutiérrez, en los pasillos de la Junta General del Principado. / MARIO ROJAS

«Me cabrea ver a Rajoy como presidente, pero hay que elegir entre lo malo y lo peor»

  • Jesús Gutiérrez, secretario de Organización de la Federación Socialista Asturiana y diputado

  • «De otras elecciones saldría un PSOE más débil que quizá no fuera ni primera fuerza de la oposición; hoy podemos condicionar al Gobierno y en diciembre no»

El PSOE asturiano se está empleando a fondo para hacer virar el transatlántico socialista desde el rotundo 'no es no' de Pedro Sánchez a una abstención que facilite un gobierno de Mariano Rajoy. No es una situación cómoda y el secretario de Organización, Jesús Gutiérrez, lo sabe y lo explica en una frase rotunda: «Tenemos que elegir entre lo malo y lo peor». Gutiérrez cree que la otra alternativa, unas terceras elecciones, sería dañina para el PSOE y para el país y esa convicción intenta transmitir al conjunto del partido, dividido entre quienes asumen esa tesis y quienes, sobre todo entre la militancia, se oponen radicalmente a entregar otros cuatro años de poder al PP.

Me cuesta ver a Jesús Gutiérrez, de la cuenca, de La Hueria, defender la abstención para que gobierne Rajoy, con los ajustes que el PP ha aplicado estos años sobre las cuencas. Casi tengo que pellizcarme.

Tiene una explicación.

Le escucho con interés.

La disyuntiva es tener a Rajoy de presidente en octubre o en diciembre. Y la pregunta es: ¿cuándo va a hacer Rajoy más daño al carbón? ¿En octubre, cuando se le pueda condicionar en algunos ámbitos, entre ellos precisamente el carbón, o en diciembre, cuando quizá el PSOE esté peor para condicionar esas políticas y el PP probablemente mejor que ahora? Con la abstención tendríamos a un PP más condicionado que después de otras elecciones en diciembre, de las que puede salir reforzado.

Personalmente, ¿le resulta duro tener que defender la abstención?

Cuando uno tiene la responsabilidad de ser dirigente debe hablar con la militancia y a veces tratar de persuadirla. Hemos tenido varias reuniones con dirigentes locales y creo que los argumentos que defienden la abstención han sido más persuasivos que los que se amparan en el 'no es no'. Nadie quiere ir a elecciones, ni los votantes ni los militantes. No va a ser mejor para el país ni para el PSOE. ¿Vamos a tener más diputados que ahora si no tenemos ni candidato? ¿Va a reforzar el PP su mayoría? Todo el mundo cree que sí. ¿Podemos puede convertirse en segunda fuerza política del país y primera de la oposición? Y si nosotros fuéramos la segunda fuerza de la izquierda, ¿qué papel jugaríamos en el futuro? Esa es la disyuntiva. El PP tiene que elegir entre lo bueno y lo mejor y el PSOE, entre lo malo y lo peor. Y yo prefiero quedarme con lo malo, una abstención que me permita hacer oposición como primera fuerza y condicionar las políticas del PP.

Para muchos militantes la abstención es una suerte de traición.

Lo que sucede es que la militancia ha escuchado durante meses el discurso que hacía la dirección federal. Pero lo importante hoy es el debate que estamos haciendo en Asturias. Para dirigirnos a las bases, que lo vamos a hacer, primero hay que hablar con los dirigentes.

Algunas asambleas no han esperado. Han hablado. Y mayoritariamente a favor del 'no'.

Algunas han adelantado sus asambleas, sus dirigentes sabrán por qué. Hay que ordenar el debate.

Langreo, Laviana, Siero, Gijón... Todas en el 'no'.

Insisto en que primero toca hacer un sondeo entre los cargos. Leí esta semana en EL COMERCIO que hay quien echa de menos un comité autonómico. Para mí hubiera sido más fácil hacerlo. Pero ahora estamos dando cabida a más gente, en reuniones maratonianas en las que todo el mundo interviene el tiempo que desea mientras en el comité está tasado y nadie pasa de cinco minutos. Ese comité autonómico, además, lo hubo en julio. Y se habló de esto.

La situación era distinta. El debate no estaba tan marcado entre la abstención y las elecciones.

Pero fuimos a ese comité a hablar de las dos opciones que había. Javier Fernández habló del panorama que teníamos por delante. Y solo recuerdo una intervención más o menos en contra, que tampoco fue radicalmente en contra sino poniendo un punto de duda, que fue la de Adrián Barbón. Nadie salió a arremeter contra la posición de Javier. Y le digo que si hoy hubiera un comité autonómico se iba a visualizar lo mismo que se está visualizando en estas reuniones.

¿Riesgo de fractura?

Da la sensación de que el PSOE camina hacia una fractura entre las elites, los dirigentes, partidarios de la abstención, y la militancia, instalada en el 'no'. ¿Lo ve así?

Soy consciente de que no es una situación fácil y de que nos costará tiempo hacer entender las razones de la abstención, que se irán viendo con el paso del tiempo. La cuestión es si queremos o no unas terceras elecciones. Entiendo que la militancia esté cabreada porque va a ver a Rajoy de presidente; yo también lo estoy. Me gustaría que no fuera así. Pudimos haber tenido a Pedro Sánchez de presidente después de las elecciones de diciembre pero no pudo ser. Una fuerza política se encargo de evitarlo.

Ahora que lo cita. ¿A usted nunca le gustó Sánchez, verdad?

Soy muy respetuoso con los secretarios generales. No diría que no me gustó. Simplemente, cuando tuve que votar, lo hice por Eduardo Madina. Pero la FSA ha intentado desde el primer momento contribuir a mejorar el PSOE con Sánchez a la cabeza.

¿Lo que está pasando con el PP, la confesión de Correa sobre 'Gürtel', se lo está poniendo más difícil?

Es complicado el análisis. Claro que cualquier noticia de lo que pasa en el PP influye. Pero aquí no se dilucida qué va a pasar con el PP, que ya sabemos donde está y el apoyo de la ciudadanía que tiene. La gente votó ya sabiendo de Bárcenas, de Correa... En el comité federal no se va a hablar tanto del PP como del PSOE.

¿No está siendo el PSOE demasiado tibio al referirse a lo que está pasando en el juicio de 'Gürtel'? Ay si el momento fuera otro...

La gente ya sabía de lo que está hablando Correa, no es nada nuevo. Todos sabíamos la podredumbre que había. La cuestión es que el PP tiene millones de votos y los demás no tenemos los suficientes para una alternativa. El comité federal no va a decidir sobre el PP sino sobre lo que va a ser el PSOE. El PSOE tiene que hacer una reflexión de por qué no hemos sido capaces de convencer a la ciudadanía y dar una respuesta desde la izquierda en un momento en que el PP estaba castigado por la corrupción y la crisis. Pero, más allá de la coincidencia temporal entre este juicio y la situación política, lo que se discute es si Rajoy gobernará ahora o lo hará en diciembre con más apoyos y con un resultado peor para el PSOE. Lo demás lo decidirá la justicia.

El espíritu de la abstención

Escucho a los dirigentes del PSOE decir que una abstención no es un apoyo. Quizá no directo, pero sí permite a Rajoy seguir en el poder.

Es que no es un apoyo.

No explícito, pero sí implícito.

Si no, vamos a terceras elecciones. Es tan obvio... Tanto como que con la abstención se va a permitir la investidura de un presidente al que, con nuestra fuerza parlamentaria, vamos a condicionar en sus políticas. Mientras que, si vamos a elecciones, todo apunta a que saldremos más débiles y no tendremos esa capacidad de condicionar al Gobierno. Y dudo que pudiéramos llegar a ser primera fuerza de la oposición.

Incluso con la abstención, ¿no teme que el PSOE pierda el liderazgo de la oposición?

La primera fuerza de la oposición es la que es. Podemos tuvo la ocasión de dar el 'sorpasso' hace unos meses y no lo logró, y eso que se alió con IU. Estamos descubriendo quiénes son. No gobiernan en casi ninguna institución y ya hay una fractura entre sus dos máximos dirigentes. ¿Qué garantía de estabilidad merece un partido que antes de tocar con los dedos un cierto poso institucional ya tiene una fractura interna? Que, en gran medida, lo estamos tapando desde el PSOE.

Culpa suya.

Evidentemente que lo es. Yo me hago responsable en la parte alícuota del conflicto que se generó intramuros del comité federal, que fue tenso. Pero no de lo que pasó fuera.

¿Qué quiere decir?

Yo no llamé a ningún militante del PSOE para que fuera a hacer un escrache a otro militante. Allá aquellos que pensando que lo hacían bien llamaron a militantes para que fueran a manifestarse delante de Ferraz.

Es una acusación muy grave. Dé nombres.

La FSA, desde luego, no. No creo que nadie de los que estaban allí manifestándose sintonice con la FSA.

¿Quiere decir que hay gente dentro del partido promoviendo el conflicto interno?

Pienso que cuando dentro de un partido hay gente que llama a militantes para que se manifiesten e insulten a compañeros que fueron elegidos por todos nosotros para que nos representen en el comité federal es un tremendo error. Y esa penitencia, algunos, la llevarán siempre.

Al final, a la espera de la decisión que adopten, queda la imagen de un golpe palaciego de las elites del PSOE contra un secretario general elegido por las bases.

Lo de golpe palaciego se lo he escuchado a Pablo Iglesias y algunos militantes del PSOE lo han comprado. A mí me gusta comprar pocas cosas a Podemos. El modelo del PSOE es el de una democracia representativa. Podemos consulta a sus bases por internet, no sé si todos los días, si todas las semanas... Es un modelo, pero no el nuestro. Yo tengo que cumplir y hacer cumplir los estatutos del PSOE, que dicen que los militantes tienen dos oportunidades de votar directamente: al secretario general y al candidato a la presidencia del Gobierno. Cualquier otra decisión de consulta debe aprobarla el comité federal.

¿Qué piensa de la posición que han asumido compañeras como Adriana Lastra o María Luisa Carcedo?

Respeto sus opiniones aunque en muchos casos no las comparto.