El Comercio

El PSOE intenta evitar otro Comité Federal a cara de perro para aprobar la abstención

La gestora del PSOE en la reunión que mantuvo en la sede de la calle de Ferraz el pasado 10 de octubre.
La gestora del PSOE en la reunión que mantuvo en la sede de la calle de Ferraz el pasado 10 de octubre. / CHEMA MOYA / EFE
  • La dirección busca una mayoría más amplia que la que motivó la dimisión de Sánchez, pero tiene dificultades

La gestora del PSOE intenta evitar que se repita el bochorno del Comité Federal del pasado 1 de octubre en la reunión de ese mismo órgano de dirección que se celebrará esta semana. Pero no lo va a tener fácil porque la división y la tensión entre los defensores de la abstención en la investidura de Mariano Rajoy y los partidarios del voto en contra persiste, y los buenos oficios de la dirección provisional del partido para acercar posturas no han surtido efecto hasta ahora.

Javier Fernández y su equipo, por un lado, y Susana Díaz y el suyo, por otro, buscan una mayoría más amplia que la que provocó la dimisión del secretario general. Pedro Sánchez se fue al ser derrotada su propuesta de un congreso extraordinario por 132 votos en contra frente a 107 a favor. Esa votación reflejó un PSOE fracturado casi a partes iguales, y la situación dos semanas después no ha variado mucho, según confiesan desde la gestora del partido.

El presidente de la gestora y jefe del Ejecutivo asturiano ha comprobado que las aguas socialistas bajan más revueltas de lo que hubiera deseado y ha desistido de convocar el Consejo de Política Federal, antes llamado Consejo Territorial, para llegar a un consenso entre los 17 secretarios territoriales antes de la reunión del Comité Federal, una cita que aún no tiene fecha, pero que todo apunta a que se celebrará el próximo domingo. Fernández ha comprobado que los barones del 'no' mantienen su postura, y que los defensores de la abstención, entre ellos él mismo, no ganan adeptos.

Sin mayoría clara

El catalán Miquel Iceta y la balear Francina Armengol mantienen, además, que decida lo que decida el Comité Federal los diputados de sus federaciones votarán en contra de la investidura de Rajoy. Una posición que también mantienen a título individual numerosos diputados. Otros secretarios generales defensores del 'no', como la vasca Idoia Mendia o el valenciano Ximo Puig, batallarán en el Comité Federal para que se imponga su tesis, pero acatarán la abstención si así lo decide ese órgano de dirección.

«No hay una mayoría clara», afirman en la gestora, y apuntan que hasta la andaluza Susana Díaz, la gran valedora de permitir un nuevo Gobierno de Rajoy, encuentra problemas en su federación. La poderosa agrupación sevillana de Dos Hermanas, por ejemplo, aprobó que se consulte a la militancia el sentido del voto. Las posiciones territoriales compactas no existen, y en el Comité Federal el voto de las federaciones estará una vez más dividido.

La dirección interina del PSOE es consciente de que todo el entramado institucional para evitar las nuevas elecciones depende de su decisión. La ronda de consultas del Rey del 24 y 25 de octubre y el debate de investidura de la última semana pivotan sobre la supuesta abstención de los socialistas. Sin ella carecería de sentido porque ni el jefe del Estado consultaría de nuevo a los líderes políticos ni Rajoy se prestaría a un segundo debate para ser derrotado de nuevo.

Fernández, Susana Díaz y otros dirigentes insisten por ello en que el objetivo es «evitar unas terceras elecciones», la palabra abstención sigue en la carpeta de los tabúes socialistas. El nuevo portavoz en el Parlamento europeo, Ramón Jáuregui, la suaviza en términos políticos con el apellido de «técnica», el mismo que utilizó Ciudadanos en su día para excusar su viraje y que le acarreó las críticas socialistas. Jáuregui dice «entender» a sus compañeros que abogan por el 'no' pero reclama que piensen en «lo mejor» para el PSOE y para España en estos momentos.

Lo mejor para España

Lo mismo hará con el reelegido primer secretario del PSC, al que recibirá en los próximos días, pero Iceta se ratificó nada más ser reelegido el sábado en que los socialistas no pueden ser «la muleta» del PP de Rajoy con una abstención en la investidura. Tesis a la que se sumó este fin de semana el secretario general en Castilla y León, Luis Tudanca, porque abstenerse, dijo, solo alimenta «el mantra de que PP y PSOE son lo mismo».

Si la preocupación de la dirección provisional por la investidura es grande, no es menor la que tiene por el desarrollo de la reunión del Comité Federal. «Que salga no o salga abstención, pero otro espectáculo, no por favor», rogaba un dirigente veterano curtido en decenas de reuniones del Comité Federal socialista, convencido de que la división hace daño a su partido, pero aún es más dañina la imagen que dejaron ellos mismos hace dos semanas y que desembocó en la dimisión del secretario general.