El Comercio

Comienzan a declarar los dos peritos de la aseguradora de Renfe por el caso del Alvia

El perito holandés Frans Heijnen, a su llegada a los juzgados de Santiago de Compostela.
El perito holandés Frans Heijnen, a su llegada a los juzgados de Santiago de Compostela. / Efe
  • Frans Heijnen y James Robert Catmur sostienen que el riesgo en la curva de A Grandeira no era tolerable

El juez Andrés Lago Louro, que instruye la causa por el accidente del Alvia que ocasionó 80 muertos y más de 100 heridos en julio de 2013 en Angrois, ha comenzado sobre las 9,30 horas a tomar declaración a los dos peritos de QBE, la aseguradora de Renfe.

Frans Heijnen y James Robert Catmur, que sostienen que el riesgo en la curva de A Grandeira no era tolerable, han llegado a los juzgados compostelanos sobre las 9,00 horas, cuando estaban citados por el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Santiago.

A la sede judicial han accedido también numerosos abogados, en representación de la propia aseguradora, pero también de Adif -la abogada del Estado-, del maquinista -en este momento único imputado por el descarrilamiento- y de víctimas del siniestro ferroviario.

A las 11,00 horas está previsto que comparezca el catedrático de la Universidad de Cantabria Enrique Castillo Ron, que elaboró varios informes por encargo del perito judicial Juan Carlos Carballeira, ingeniero de caminos, y que entiende que el nivel de peligro en la línea era razonable.

El riesgo en la curva

El riesgo que existía en la curva de A Grandeira y si Adif, responsable de velar por la seguridad en la vía, lo analizó de forma adecuada para poder adoptar medidas que lo mitigaran centran las comparecencias de este martes.

Consultados por Europa Press, tanto los afectados como la defensa del conductor destacaron que esperan que la jornada sea relevante para el procedimiento judicial.

Una investigación que desde hace más de tres años trata de esclarecer si además del despiste del conductor, que circulaba con un exceso de velocidad, hay otros responsables en la tragedia.

Y es que el descarrilamiento del convoy se produjo en un punto de la línea Ourense-Santiago en el que, por cambios en el proyecto inicial, no estaba implantado el 'ERTMS', instalado en la red de alta velocidad.

Tampoco estaba activo este sistema de control en su modalidad embarcada, debido a que el 'software' generaba fallos y los encargados de la seguridad aprobaron su desconexión.