El Comercio

Castillejo: «Me negué a unirme a una banda de buitres y ahora pago las consecuencias»

El exsecretario del Infide, Pedro Castillejo, a las puertas del juzgado.
El exsecretario del Infide, Pedro Castillejo, a las puertas del juzgado. / ÁLEX PIÑA
  • El exsecretario del Infide señala a Cigales como único responsable económico y mantiene que nunca le trasladó que hubiera desajuste alguno

El exsecretario general de la Fundación Instituto para la Formación, la Investigación, la Documentación y los Estudios Sociales (Infide), Pedro Castillejo, cree que la querella interpuesta contra su persona por el SOMA es una represalia por no haber participado en lo que entiende que ha sido una caza de brujas contra la figura de José Ángel Fernández Villa. «Si él se ha equivocado (en relación a la regulación de 1,2 millones de euros en la amnistía fiscal) es su problema. Pero yo no puedo negarle ahora mi aprecio porque son muchos años de amistad. Me negué a unirme a esa banda de buitres y ahora estoy pagando las consecuencias», recriminó Castillejo durante su primer interrogatorio ante la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Oviedo, el pasado mes de enero.

El ex secretario del Infide, que acudió al juzgado acompañado por su letrado, Alfredo García López, defendió insistentemente durante su comparecencia que él no era el responsable económico de la fundación y señaló directamente como tal al excontable, Juan Cigales. «Mi responsabilidad era la gestión política, social y cultural. De contabilidad no tengo ni idea», argumentó. Incluso cuando el fiscal le cuestionó sobre la responsabilidad del entonces contable, un mero trabajador, Castillejo apuntó que era su deber reflejar cualquier anomalía en el balance económico y trasladar al Patronato si había gastos que no habían sido justificados correctamente. Algo que, sentenció, nunca ocurrió. «Jamás Cigales me requirió absolutamente ningún gasto sin justificar», afirmó. Tampoco ninguno de los patrones que participaban en las reuniones en las que se aprobaban las cuentas. «Nunca hubo ninguna argumentación, ninguna consideración al respecto. Es cierto que se daba una explicación genérica en aquellas reuniones, pero cuando se preguntaba si había alguna anomalía nadie decía nada», completó.

Castillejo no puso en duda, en cualquier caso, que durante los años que abarca la querella hubiera hecho uso de los 70.000 euros en concepto de gastos de representación que ahora le reclama la fundación Infide. «No me parece desproporcionado», contestó a preguntas de la acusación, cuyos intereses defiende el bufete Ontier, al tiempo que hizo un amplio repaso del tipo de actividades que desarrollaba y que, en buena parte, le obligaban a abonar comidas e incluso desplazamientos a quienes colaboraban altruistamente con la entidad. Su propio letrado aprovechó buena parte de su turno para tratar de demostrar con números que no era una cantidad excesiva si se tenía en cuenta que el Infide debía pagar dietas y kilometraje a su cliente, que no cobraba ningún tipo de remuneración en concepto de sueldo por aquel trabajo.

Mucho se habló en esta declaración del presunto uso indebido de sus tarjetas de crédito y de que no aparecen buena parte de los justificantes de pago. Castillejo responsabilizó directamente a Juan Cigales del posible extravío de esta documentación y aseguró que él no había «robado nada. Yo no he hecho ninguna apropiación indebida. Me he dedicado a trabajar», justificó, al tiempo que apuntó errores importantes en la auditoría que se usó de soporte para interponer la querella.

Preguntado por su vinculación con José Ángel Fernández Villa, Castillejo admitió mantener una buena relación desde hacía años. «Somos los dos de Tuilla». Negó que fuera un hombre de «excesos» aunque sí admitió que cuando viajaban juntos «comíamos bien, íbamos al Asador de Aranda». Tenía detalles con sus amigos y, coincidió con la versión de José Antonio Postigo, «no le gustaba que la gente cogiera vacaciones».