El Comercio

«Ni hemos logrado que digan que matar estuvo mal»

«Ni hemos logrado que digan que matar estuvo mal»
  • MARI CARMEN HERNÁNDEZ | VIUDA DE JESÚS MARÍA PEDROSA

  • Un terrorista disparó por la espalda al concejal popular Jesús María Pedrosa (57 años) mientras poteaba con sus amigos en el casco antiguo de la localidad. Llevaba más de tres años amenazado

Cuando ETA declaró la tregua de 1998 Mari Carmen Hernández «intuía» que no era el final. «Te tranquilizabas, te alegrabas porque paraba la persecución por un tiempo, pero se notaba en el ambiente que habría más». Maldita sensación. Poco después, en 2000, un pistolero asesinó a su marido, Jesús María Pedrosa, en el centro de Durango mientras poteaba con la cuadrilla. Un tiro en la nuca. A pesar de las advertencias, el concejal del PP no había aceptado llevar escolta y siempre realizaba el mismo recorrido por el casco antiguo de bar en bar. Como cualquiera. La diferencia es que Pedrosa llevaba catorce años en el Ayuntamiento y tres sufriendo un severo hostigamiento: manifestaciones a la puerta de su casa, amenazas, desconocidos que lanzaban pasquines con su rostro y su dirección... «Le han matado, pero antes no le dejaban vivir», dijo una vecina cuando acudió a consolar a la viuda. El día que la banda anunció el «cese definitivo» de su actividad Hernández no dudó de que llegaba el epílogo, esta vez sí. «No tenía razón de ser que siguieran», asegura. «La gente vive ahora mucho más feliz, pero avanzamos muy lentamente. Sigue habiendo odio y miedo en la calle», advierte.

En el último lustro Mari Carmen Hernández ha sido abuela y está volcada en cuerpo y alma en su familia. Celebra con especial énfasis que la futura generación pueda crecer «sin el miedo a que haya más muertos». Lo considera prioritario. También «suspira» por ver a ETA entregando las armas, «que hayan encontrado su zulo –el pasado miércoles cerca de París– les ha chafado, les ha chafado mucho seguro». La viuda de Pedrosa también se ha convertido en este tiempo muy a su pesar en un icono de los pasos que las víctimas del terrorismo intentan dar hacia la normalización. Nunca conoció al verdugo de su marido porque murió a los pocos meses del atentado en aquel coche que estalló en el barrio bilbaíno de Bolueta, pero ha hablado públicamente en varias ocasiones sobre la necesidad de «perdonar» y de excarcelar a los presos enfermos. «Acabar con la dispersión también ayudaría», insiste durante la conversación.

Su disposición no está exenta de reproches. Ni mucho menos. A los sucesivos gobiernos por su «inmovilismo», al PSOE «por el GAL», pero, sobre todo, a la izquierda abertzale y al entorno de la banda terrorista. «Cinco años no es poco tiempo y sigue sin poderse hablar libremente. No hemos conseguido siquiera que digan que matar estuvo mal». Hernández no pide pactos definitivos, sino que se allane el camino hacia un futuro libre de cargas. «Es cierto que hay gente que está dando pasos a título individual, pero ¿y los partidos políticos? No tienen ni un suelo sobre el que levantar acuerdos».

La calle

En 2013 el pleno del Ayuntamiento de Durango aprobó dar el nombre de Jesús María Pedrosa a una nueva calle de la localidad, aunque EH Bildu se abstuvo en la votación. «Sigo notando la distancia en el pueblo», asegura Mari Carmen Hernández, que se niega a aceptar la estrategia de la izquierda abertzale. «Quieren hacer pensar que todo aquello ya pasó, que hay que darle carpetazo sin más, pero no. Las heridas se tienen que cerrar o esto no acabará nunca. Mira lo que pasa con la Guerra Civil». ¿Hará falta más de una generación para acabar con los recelos? «No lo sé», dice Hernández, «pero hay que estar muy al loro en las familias y en los colegios para que las nuevas generaciones lo vean de otro modo». De momento el camino no parece del todo correcto. Al menos en su caso. El hijo de esa primera vecina que la abrazó cuando su marido perdió la vida hace 16 años es ahora uno de los concejales abertzales que no vieron con buenos ojos recordar al edil asesinado con una calle.