El Comercio

Aquilino Ronderos.
Aquilino Ronderos. / Á. PIÑA

«En el SOMA-UGT no había un control periódico de las cuentas. Mandaba Villa»

  • «Los gastos los presentaba quien los presentaba, ¿por qué iba a ponerme yo a decir nada?», declaró ante la juez Aquilino Ronderos

Aquilino Ronderos, ahora jubilado, ocupó durante su vida laboral diferentes cargos en el seno de la organización sindical. Fue vocal de la junta administradora del SOMA-UGT, patrono de la Fundación Infide y exsecretario de administración del SOMA-Fitag-UGT. En su declaración en calidad de testigo ante la jueza que instruye la querella interpuesta por el sindicato contra José Ángel Fernández Villa y Pedro Castillejo, el pasado mes de marzo, Ronderos quiso dejar claro que el presunto desorden que existía en el SOMA-UGT y en el Infide nada tenía que ver con el control periódico al que estaba y está sometida la otra entidad, que depende de la federación estatal, y que es la única en la que él reconoció haber tenido responsabilidades reales. «En el SOMA-Fitag-UGT se depende de Madrid. Yo registraba los gastos y un chico que se encargaba de la contabilidad venía periódicamente a llevar las cuentas. Allí Juan Cigales no tocaba nada», respondió ante la confusión que tal entramado de entidades y de cargos generó hasta a la propia jueza. «Cigales llevaba el SOMA y el Infide», puntualizó. Y sobre la gestión de estas dos entidades, de las que también formó parte en determinados momentos, poco o nada aportó. «Me enteré de las irregularidades cuando se hizo la auditoría. No creíamos que pasara lo que pasaba», dijo.

Explicó que, al contrario de lo que ocurre en el SOMA-Fitag-UGT, donde hay que presentar informes semestrales a una comisión de control elegida en un congreso, en las otras dos organizaciones no existía tal entidad. Y cuando había alguna reunión para presentar las cuentas, nadie preguntaba ni decía nada. «Las presentaba quien las presentaba, ¿por qué iba a ponerme yo a decir nada?. A mí me citaban a las reuniones e iba cuando podía», respondió durante su interrogatorio, donde negó que en aquellas citas se explicaran con detalle las diferentes partidas presupuestarias. «Yo no tengo conocimiento de eso. O no estuve o no me acuerdo», respondió reiteradamente. Y, si no había comisión de control, «¿quién decidía el destino del presupuesto, quién mandaba?», quiso saber el letrado de la acusación, Miguel García Vigil, del despacho Ontier. «Yo creo que Villa, pero no lo sé». No ocurría eso, en cualquier caso, en el SOMA-Fitag-UGT. «Ahí no teníamos que rendirle cuentas a Villa, ni él se interesaba», dijo Ronderos, quien comentó que en los últimos años al exsindicalista «ya se le veía algún problema, le faltaba el brillo que tenía, pero yo no soy médico».