El Comercio

¡Catalanes, Franco ha vuelto!

  • El Parlamento catalán da el primer paso para anular unilateralmente los juicios franquistas

  • El independentismo 'resucita' al dictador para revitalizar el proceso

Cuarenta años después, Franco ha vuelto a Cataluña. No solo porque su estatua decapitada fuera derribada del caballo y posteriormente retirada de una exposición en Barcelona, sino porque ha estado en boca de todos los grupos políticos y ha centrado el debate de la que puede ser, de facto, la primera ley de la desconexión de Cataluña del resto de España.

En pleno proceso de ruptura y con el referéndum a un año vista, la política catalana lleva días pendiente del dictador. El sábado pasado, Artur Mas acudió al lugar donde fue ejecutado Lluís Companys y trazó un paralelismo entre el caso que llevó al expresidente de la Generalitat al pelotón de fusilamiento y el que el dirigente nacionalista tiene abierto por el 9-N. «La sombra de Franco es muy larga» en el Estado español, afirmó. Los miembros de la Generalitat insisten casi como un mantra en presentar a España como un país antidemocrático y cargado de tics franquistas porque no permite el referéndum catalán y lleva ante la justicia a los dirigentes soberanistas que promueven la consulta.

Dos días después, el lunes, se inauguró la polémica exposición sobre la dictadura en el Born de Barcelona, que acabó como el rosario de la aurora y con las estatuas de Franco y de la Victoria de vuelta al almacén municipal. Todo ello mientras los grupos municipales del Ayuntamiento de Barcelona se enzarzaban en la enésima polémica sobre el pasado franquista de Juan Antonio Samaranch, ahora que se cumple el trigésimo aniversario de la célebre frase «A la ville de Barcelone...» que abrió la puerta de los aros olímpicos a la capital catalana. Y finalmente, el miércoles, la Cámara catalana dio los primeros pasos para aprobar una ley que declarará «nulos y sin ningún efecto jurídico todos los consejos de guerra sumarísimos y sus correspondientes sentencias, dictadas en Cataluña, por el régimen franquista».

Una norma unilateral, impulsada por Junts pel Sí, Catalunya sí que es Pot y la CUP, que pondrá a prueba el grado de soberanía que tiene la Cámara catalana, que declarará la nulidad de los Consejos de Guerra producidos en Cataluña desde abril de 1938 a diciembre de 1975 y que ha sido concebida como todo un desafío al Estado y al Constitucional. «Sería muy grave que el Estado actuara contra la anulación de las sentencias del franquismo», afirma Josep Cruanyes, portavoz de la Comisión de la Dignidad, entidad memoralista impulsora del proyecto de ley y que se dedica a la reclamación de los llamados 'Papeles de Salamanca'. «Sería como si, una vez hecha la anulación de las sentencias, se quisieran rehabilitar. No nos imaginamos lo grave que sería», señala. A su juicio, se trata de una «casualidad» que hayan coincidido en el tiempo tantos episodios relacionados con Franco y de ninguna manera, afirma, existe la intención política de que vuelva a salir a escena el dictador.