El Comercio

Ocho de los once asturianos del comité apoyan la abstención como «el mal menor»

Vicente Álvarez Areces, junto a Antonio Hernando, tras Ximo Puig y Francina Armengol.
Vicente Álvarez Areces, junto a Antonio Hernando, tras Ximo Puig y Francina Armengol. / NEWSPHOTOPRESS
  • Solo tres se quedan en el 'no'; tras la votación ambos sectores piden unidad, aunque con la mirada en la batalla del próximo congreso

Flotaba ayer en el ambiente de la sede socialista de Ferraz, atestada de periodistas en su interior y de policías en la puerta, en ambos casos más que los escasos manifestantes que se concentraban en la acera de enfrente, la sensación de que la decisión que se iba a tomar en el Comité Federal que se prolongó durante aproximadamente cinco horas estaba resuelta de antemano y que la única duda era verificar el equilibrio de fuerzas, esto es, por cuántos votos se impondría la abstención llamada a facilitar un gobierno del PP sobre el 'no es no' que durante meses enarboló Pedro Sánchez. La delegación asturiana era un buen termómetro para medir esa percepción. El recuento certificó el reparto de apoyos que EL COMERCIO ya avanzó el pasado viernes. Ocho de los once representantes asturianos respaldaron la opción de tolerar la investidura de Mariano Rajoy con la teoría del 'mal menor' como argumento frente a tres que se mantuvieron en el rechazo frontal a esa posibilidad. Finalizado el cónclave, eso sí, ambos sectores evitaron el enfrentamiento y hubo llamamientos a la unidad interna para impedir la quiebra del partido y «recomponerlo y fortalecerlo», aunque con la mirada puesta en el próximo congreso del que saldrá el nuevo secretario general.

No fue un trago fácil para ninguno de los asturianos que ayer acudieron a Ferraz para un comité que, como todos coincidieron en destacar, caso del nuevo portavoz en el Senado, Vicente Álvarez Areces, o el alcalde de Laviana, Adrián Barbón, se desarrolló en un clima de normalidad y corrección, sin los excesos del cónclave que terminó en la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General. No había sonrisas ni entre quienes llevaban las de ganar, quienes propugnaban la abstención, sabedores de que hacer presidente al enemigo histórico es algo de lo que nunca podrán presumir, ni entre los perdedores, conocedores de antemano de la inevitabilidad de la derrota. Hubo debate, áspero en algunos casos, pero sin perder las formas. Fue una discusión «dura, franca, intensa y respetuosa», resumió el presidente de la gestora y del Principado, Javier Fernández.

Un Fernández que, por cierto, no tomó la palabra en el comité, como tampoco lo hizo Areces, por citar a los dos asturianos con más peso en la actual estructura de mando del PSOE. Para evitar un debate reiterativo, en las distintas federaciones territoriales se eligieron portavoces de las posiciones encontradas. En el caso del Principado, el gijonés Santiago Martínez Argüelles fue el encargado de justificar la abstención, con el argumento de que unas terceras elecciones serían dañinas para el país y para el partido y que en la actual situación, con un gobierno débil, los socialistas podrán tener atado en corto a Rajoy desde el Parlamento. Barbón, que avalaba la continuidad del 'no', remarcó que abstenerse representaba ir contra el criterio de una mayoría de la militancia y que suponía «un golpe a nuestra credibilidad ante la sociedad».

El resultado se conoció en torno a las tres de la tarde. Como estaba previsto, en la abstención se situaron tanto Javier Fernández y Vicente Álvarez Areces como el ex dirigente ugetista Eduardo Donaire, la diputada regional Dolores Álvarez Campillo, elya mencionado Santiago Martínez Argüelles; el secretario general de Juventudes Socialistas, Nino Torre; la alcaldesa de El Franco, Cecilia Pérez, y la secretaria general del PSOE de Lena, Monserrat Álvarez Areces. En el 'no es no' se posicionaron Adrián Barbón; la secretaria general de Langreo, María Fernández, y Delia Losa, representante de la agrupación de Oviedo y muy vinculada a las cuencas.

Zanjado el debate y recontados los votos, ninguna de las dos posiciones en que se divide el PSOE quiso ahondar en el enfrentamiento. Quienes apostaron por la abstención enmarcaron su posición en que la alternativa podría ser peor. «En diciembre la alternativa podría ser un PP con más mayoría y un PSOE irrelevante», dijo Campillo. «Ahora lideraremos la oposición para conseguir muchas cosas», dijo Areces, en referencia a la intención de forzar a Rajoy a aceptar reformas a las que hasta ahora se negaba en asuntos como la sanidad, las pensiones o la educación. Ninguno de los dos quiso abrir heridas internas. «Toca recomponer el partido», opinó la diputada regional. «Es momento de trasladar un mensaje de integración», apostilló el portavoz en el Senado.

Que la derrota estuviera cantada no evitó la sombra de la decepción visible en los rostros de Barbón, Fernández o Losa. Esta última fue la más directa al no esconder su «disgusto» por entregar el gobierno a un partido como el PP que, dijo, está castigado por la corrupción. Pero tanto la secretaria general de Langreo, que apeló al «todos a una» y al discurso de que «las siglas están por encima de todo», como el alcalde de Laviana, que pidió que ningún militante abandone el partido para trabajar con el objetivo de «fortalecerlo y recuperar su credibilidad», eludieron la crítica a la posición ganadora y el enfrentamiento.

Da la sensación de que ambas partes saben que la batalla de ayer estaba decidida de antemano y que el próximo reto es el congreso, todavía sin fecha, en el que se elegirá al futuro secretario general. Es previsible que ahí las dos corrientes en que se ha dividido el PSOE vuelvan a repetir este pulso. Y ahí, para regocijo de quienes ahora han defendido el 'no', votará la militancia. Barbón pareció abundar en ese escenario cuando, horas después del comité, escribió en su cuenta de una red social: «A quienes estéis cabreados y disgustados: ¡quedaos! El PSOE necesita de todos y todas y pronto será el congreso para decidir el futuro».