El Comercio

Carlos Iglesias.
Carlos Iglesias. / E. C.

Dos dimisiones en Laviana y Vegadeo evidencian la división en el PSOE

  • Ana Fernández, concejala en el municipio del Nalón, se va en protesta por la abstención, mientras Carlos Iglesias esgrime «motivos personales»

Las aguas bajan revueltas en el PSOE asturiano después del comité federal del pasado domingo en el que el partido giró desde el 'no es no' al PP a la abstención que permitirá gobernar a Mariano Rajoy, y comienza a haber consecuencias. Ayer se conoció la decisión de la concejala del Ayuntamiento de Laviana Ana Fernández de dimitir en protesta por ese golpe de timón. También deja su cargo, aunque esgrimiendo motivos personales, el secretario general de la agrupación de Vegadeo, Carlos Iglesias, en su caso esgrimiendo «motivos personales».

Fernández presentó su dimisión irrevocable en una carta dirigida al alcalde lavianés, Adrián Barbón, en la que dice observar «una falta de respeto hacia la militancia del PSOE, tanto a nivel regional como nacional, con todo lo ocurrido en los comités federales celebrados los pasados 1 y 23 de octubre, donde han primado los intereses de una minoría». En la misiva argumenta que «para hacer buena política, además de estar al servicio de la ciudadanía, no puede faltar ilusión y tampoco se puede perder la coherencia y los valores».

Ana Fernández agradeció la coherencia de Barbón al defender y votar 'no' a la abstención que permita la investidura de Mariano Rajoy en el Comité Federal, trasladando así el sentir de la militancia. Finalmente, anunció que seguirá militando en el PSOE para participar en el próximo congreso del partido «y contribuir así al cambio del mismo».

En el Occidente

Por su parte, Carlos Iglesias presentó en la noche del lunes la dimisión como secretario general de la agrupación de Vegadeo. Iglesias alegó ante sus compañeros «motivos personales», aunque el malestar entre los socialistas del concejo era patente desde hace semanas ya que la mayoría de los afiliados querían un 'no' rotundo a Rajoy, frente a la opinión de Iglesias, quien piensa que «la abstención debería haberse decidido antes». Iglesias acudió a la reunión y nada más presentar su dimisión abandonó la misma, sin quedarse a debatir otros asuntos, pidiendo a sus compañeros que «respeten mi decisión».

Iglesias, que era secretario general desde hacía cinco años y ya había participado en anteriores ejecutivas en diversos cargos, no abandonará el partido -«yo sigo con el carné»- pero matiza que desde el lunes está «desvinculado de todo».