El Comercio

Los diputados asturianos del PSOE no ven cambios en la actitud de Rajoy

  • «Es la antítesis de mi partido», dice Lastra, mientras Trevín duda de su voluntad de acuerdo; López Ares celebra la apuesta por el diálogo

El discurso de Mariano Rajoy no despertó la más mínima simpatía entre los diputados del PSOE. Tampoco en los asturianos, Adriana Lastra y Antonio Trevín, que en todo caso se abstendrán en la segunda votación del sábado, después del 'no' que harán oír mañana en la primera. «Es la antítesis de lo que representa el PSOE», dijo, contundente, Lastra. «Solo coincido con él en que España necesita un gobierno con urgencia; en el resto, no», añadió Trevín. La intervención del aspirante del PP fue aplaudida por su formación y por Foro, valorada positivamente por Ciudadanos y criticada con dureza por Podemos.

Las palabras de Rajoy no gustaron a nadie en el PSOE aunque se pueden atisbar ciertos matices en las reflexiones posteriores. Lastra, defensora del 'no' al PP hasta las últimas consecuencias y que no obstante ha confirmado que acatará la abstención decidida en el comité federal y respetará la disciplina interna, fue ácida, severa. «Ha sido el mismo discurso de julio, vacío, no ha mostrado un ápice de ilusión ni confianza; es la antítesis de lo que representa mi partido», espetó.

Trevín, que ha defendido el giro desde el 'no' hacia la abstención, mostró igualmente su recelo aunque en el tono fue más suave. Señaló que el discurso del líder popular justifica la actitud del PSOE de posicionarse en contra en una primera votación, para rechazar sus políticas, y de abstenerse en la segunda como única alternativa para desbloquear la situación política. «Más allá de la necesidad de que haya un gobierno con urgencia no veo ninguna coincidencia con su discurso», añadió. El diputado socialista agregó que su partido ejercitará en adelante una dura labor de oposición para tratar de revertir las políticas impulsadas por el PP en los años anteriores y afeó a su máximo responsable la «falta de autocrítica» y su exceso de «autobombo».

Rajoy encontró el apoyo y la complicidad de sus compañeros de grupo. Susana López Ares celebró la apuesta que el presidente del PP hizo en su discurso por «el consenso y el acuerdo», así como su intención de poner por delante «el interés de España» sobre las prioridades partidistas. Además, coincidió en que el empleo y el sostenimiento del estado de bienestar deben ser los grandes retos a afrontar en los próximos años.

«Hay que subrayar el anuncio de cumplir el programa electoral pactado por PP y Foro», indicó el diputado forista Isidro Martínez Oblanca, que compartió las prioridades expresadas por Rajoy en su discurso, caso de las pensiones, la economía o la unidad de España.

El valor del diálogo

Razonablemente satisfactorio fue el análisis de Ignacio Prendes, diputado de Ciudadanos y vicepresidente del Congreso, que destacó la apuesta de Rajoy por rectificar la actitud de la pasada legislatura y apostar por el diálogo y la negociación como pilares de su acción parlamentaria. Aplaudió también su compromiso de desarrollar las 150 medidas pactadas por ambos partidos, un territorio común al que confió en incorporar al PSOE.

Nítido fue el rechazo de Podemos. Sofía Castañón habló de una intervención «autocomplaciente y descafeinada», a modo de «trámite que superar rápido». Fue especialmente crítica con la rapidez y condescendencia con que, a su juicio, Rajoy se refirió a la corrupción, e ironizó con el runrún que corrió por la Cámara cuando dijo que el Partido Popular estaba plantando cara a esta lacra.