El Comercio

Pedro Sánchez renuncia a liderar el 'no' a Rajoy

El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, ayer, en la reunión del grupo socialista.
El portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, ayer, en la reunión del grupo socialista. / EFE
  • El ex secretario general del PSOE acudió ayer al Congreso, pero no ha decidido aún qué hacer en la votación clave

Reapareció, pero nada dijo sobre qué es lo que pretende hacer el próximo sábado en la votación clave para la investidura de Mariano Rajoy. Pedro Sánchez sigue sumido en un mar de dudas. Quienes han hablado con él estos días asumen que lo que no hará en ningún caso es abstenerse, pero no descartan que renuncie a su acta de diputado después de pulsar en primera vuelta el botón del 'no', junto al resto del grupo parlamentario. A estas alturas, incluso algunos de sus defensores aseguran que lo haga ya es irrelevante.

El ex secretario general del PSOE ha renunciado a liderar durante tres semanas el rechazo a Rajoy. Tras su derrota y dimisión en el Comité Federal del 1 de octubre, decidió hacerse a un lado. No asistió al cónclave de este domingo, en el que el partido decidió la posición en la investidura y, como todo respaldo a quienes se dieron la cara a favor de sus tesis, se limitó a escribir un mensaje en su cuenta de Twitter: «Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza», alentó.

El caso es que sus palabras supieron a poco a algunas de las voces que más se han significado en contra de la posición promovida por Susana Díaz y el presidente de la gestora, Javier Fernández. Tanto es así que ya asumen que la indisciplina de voto no superará, finalmente, en ningún caso los quince diputados que el lunes declararon o dejaron entrever sus intenciones. En el listado estarían los siete del PSC; las independientes Margarita Robles y Zaida Cantera; la gallega Rocío de Frutos y, quizá, la presidenta de la gestora del PSdeG, Pilar Cancela; el donostiarra Odón Elorza; la aragonesa Susana Sumelzo y, probablemente, los dos diputados baleares, Sofía Hernanz y Pere Joans Pons.

Quienes tienen dudas sobre qué hacer aseguran que más que lo que haga el propio Sánchez, lo que de verdad les condiciona es «la presión de abajo», la de los militantes. Pero hay quien admite que el hecho de que su implicación haya sido tan pobre ha generado cierto desencanto. El ex secretario general ha llamado estos días a algunos de sus diputados afines pero, más que pedirles que defendieran el 'no', lo que ha hecho es consultarles sobre qué debería hacer él.

Existía el interrogante de si acudiría a la reunión del grupo parlamentario previa a la sesión de investidura en la que muchos pretendían dar la batalla final por la «abstención técnica» de los únicos once diputados necesarios para que prospere la candidatura de Rajoy en segunda vuelta. Pero tampoco lo hizo. Probablemente su presencia no habría servido de mucho porque la gestora no está dispuesta a dar el brazo a torcer. Algunos críticos con la gestora, se ofrecieron en balde a sacrificarse y abstenerse si se permitía a sus compañeros mantenerse en el 'no'.

En la reunión pidieron la palabra los dos asturianos, tanto Antonio Trevín como Adriana Lastra, aunque ninguno de ellos estuvo entre los seleccionados para intervenir. Lastra, afín a Pedro Sánchez y partidaria del 'no', remitió posteriormente una carta al portavoz, Antonio Hernando, en la que defendía, llegados a este punto, la conveniencia de la abstención técnica para impedir que la «fractura» que vive el partido se extienda al grupo parlamentario. «No nos hagamos más daño, la ruptura del grupo ahondaría en esa imagen del PSOE hecho trizas», apuntó, temerosa de que el partido entre en una «deriva incontrolable».

En torno a las cinco, una hora antes de que comenzara la sesión, Sánchez envió otro 'tuit': «Camino del Congreso. Mañana votaré no a Mariano Rajoy junto a mis compañeros y compañeras». Minutos más tarde entró en el hemiciclo. Y en el pasillo, matizó: «Mañana votaré no, el sábado será otro día».