El Comercio

El PSOE asturiano se prepara para un pulso con Sánchez tras su «desafío»

Javier Fernández conversa con Antonio Trevín en el Congreso.
Javier Fernández conversa con Antonio Trevín en el Congreso. / AGENCIAS
  • La actitud del ex secretario general irrita al partido, que critica su «personalismo» y teme que ahonde en la fractura interna

En el PSOE asturiano ya se temían el viernes por la tarde, cuando Pedro Sánchez convocó a los medios para pronunciarse sobre su futuro, que la cita iba a estar lejos de representar un alejamiento del ex secretario general del primer plano de la política española. Y acertaron. Sánchez da un paso a un lado, sí, pero solo para coger impulso y pelear de nuevo por el liderazgo de la organización en el próximo congreso federal. Aunque la Federación Socialista Asturiana evitó un pronunciamiento público y se remitió a las declaraciones de su secretario general, Javier Fernández, contemporizador en su calidad de presidente de la gestora, entre los cargos del partido cunde una sensación de irritación con el hasta hace poco número uno, al que se acusa de pensar únicamente en sus intereses personales y de profundizar en la fractura interna y en la división entre dirigentes y militantes. Se asume, desde luego, que viene un pulso de impredecibles consecuencias.

«Basta con imaginarse el escenario: Sánchez recorriendo España de agrupación en agrupación, recogiendo la voz de una militancia enfadada con la abstención y amplificándola; desde luego, eso no facilita el apaciguamiento necesario para preparar un congreso», razonaba ayer, preocupado y apesadumbrado, un dirigente del PSOE asturiano al analizar el escenario que viene. En las filas socialistas preocupa, y mucho, que la grieta que todo este proceso ha abierto entre los cargos del partido y las bases continúe ensanchándose si el ex secretario general explota ese filón.

«Está pensando solo en sus intereses, moviéndose en clave personal, sin tener en cuenta el enorme daño que puede hacer al partido con vistas al futuro», razona otro veterano cargo, que ve un «desafío» en toda regla. El PSOE, dice, necesita margen y pausa para preparar el congreso del que salga el nuevo líder y el discurso a defender en estos tortuosos tiempos, y la actitud de Sánchez, expone, no ayuda a calmar las aguas. «Más bien las agita», aduce.

La situación es peliaguda para el PSOE asturiano, volcado abiertamente en la operación que sacó a Pedro Sánchez del liderazgo hasta el punto de que su gran referente, secretario general y presidente del Principado, ha terminado siendo el responsable de la gestora encargada de pilotar el complicado viraje desde el 'no es no' a la abstención. En esta etapa se ha constatado una división entre los cargos políticos e institucionales, que mayoritariamente han avalado esa estrategia, y la militancia, que en gran número se ha posicionado en contra, como se ha podido ver en Oviedo, Gijón y la práctica totalidad de agrupaciones de las cuencas.

En las comarcas mineras la FSA tiene un muy serio problema. El SOMA se ha puesto del lado de Pedro Sánchez abriendo un flanco que preocupa a la cúpula socialista. Su responsable, José Luis Alperi, reiteró ayer que el sindicato minero está con Pedro Sánchez. «Que cuente con el SOMA», escribió en un mensaje en una red social.