El Comercio

Gabriel Rufián provoca una crítica casi unánime y ERC lo defiende

La intervención del portavoz adjunto de ERC, Gabriel Rufián, durante el debate de investidura de Mariano Rajoy aún colea. El escándalo que provocaron sus insultos al PSOE llevó incluso al portavoz de la formación en la Cámara baja, Joan Tardà, a esbozar ayer un amago de disculpa en su cuenta de Twitter. Tardà aseguró lamentar «de corazón» que los socialistas catalanes (del resto no dijo nada) se sintieran ofendidos por sus palabras. Ahora bien, también recriminó que «haya quien pretenda cebarse con el compañero Rufián y ERC para distraer y disimular el pacto PSOE-PP».

El caso es que no sólo los socialistas y los populares tachan de improcedentes los ataques del portavoz adjunto de la formación independentista. También el líder de IU, Alberto Garzón, arremetió contra él por «hipócrita». Garzón considera que la investidura de Rajoy es un «golpe oligárquico orquestado por Felipe González», pero advirtió de que Rufián no es precisamente quién para criticarlo porque su partido gobierna en coalición con una formación tan conservadora y tan salpicada por la corrupción como Convergencia.

Ese mismo reproche lo formuló el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Jiménez Barrios, en una entrevista en la Ser. El también consejero de Presidencia y Administraciones Públicas adujo que Rufián insultó tanto a su comunidad autónoma como a Susana Díaz, a la que tildó de «cacique», y advirtió de que su Gobierno no lo «dejará pasar gratuitamente», aunque no aclaró si piensa tomar medidas judiciales. Barrios insistió en que su partido no apoya al Ejecutivo del PP y aseguró que será «punta de lanza de la oposición frente a la pancarta, la demagogia y el populismo».