El Comercio

El «continuismo» del Gobierno disgusta a Fernández, que teme por el sector industrial

Javier Fernández atiende a los medios, ayer, en los pasillos de la Junta General.
Javier Fernández atiende a los medios, ayer, en los pasillos de la Junta General. / ÁLEX PIÑA
  • La ausencia de cambios en el núcleo duro del gabinete popular provoca malestar en el PSOE y da munición a los críticos con la gestora

La composición del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy ha provocado malestar y disgusto en el PSOE. Se mantiene el núcleo duro que impulsó las drásticas reformas económicas de estos años y no hay un mínimo gesto de complicidad con quienes, caso de los socialistas o Ciudadanos, facilitaron la investidura con la abstención en el caso de los primeros y con el voto favorable en el de los segundos. Se trata de un Ejecutivo «continuista» y poco proclive al diálogo y la flexibilidad, en opinión del presidente del Principado y de la gestora que provisionalmente rige los destinos del partido del puño y la rosa, Javier Fernández, muy preocupado por la separación en dos ministerios de la gestión de las políticas de industria y energía. El gabinete sí fue bien recibido en Gijón por la alcaldesa, Carmen Moriyón, que celebró la designación de Íñigo de la Serna como titular de Fomento y confió en un cercano desbloqueo del plan de vías.

El diseño del nuevo Ejecutivo popular ha sido recibido en el PSOE desde una posición muy lejana siquiera a una mínima satisfacción. Es un hecho que prácticamente cualquier nombre que Rajoy hubiera puesto sobre la mesa hubiera provocado la crítica de los dirigentes socialistas. Como también lo es que el presidente ha evitado cualquier guiño a quienes ayudaron a su investidura blindando al núcleo duro que los pasados cinco años gestionó la política económica y laboral -Cristóbal Montoro, Luis de Guindos y Fátima Báñez- y cuya labor es repudiada por una mayoría de los grupos de la oposición. Así las cosas, el arranque de la legislatura da poco margen al entendimiento.

En los pasillos de la Junta General, Fernández no disimuló que el segundo equipo ministerial de Rajoy le gusta muy poco. El «continuismo» que trasluce, anotó, da a entender que los requisitos de «flexibilidad y diálogo» que debería cumplir en un clima parlamentario como el actual no se van a cumplir. Se traslada un mensaje de «inmovilismo» tanto en política económica como en la relación con las comunidades autónomas que, dijo, «no me parece muy esperanzador». El líder de los socialistas mostró su temor a que el PP «no haya aprendido» que las cosas han cambiado aunque apeló a que rectifique y «asuma la obligación que tiene de colaborar, ser flexible y dialogar» en el seno del Congreso de los Diputados.

En lo tocante a Asturias, el presidente regional apeló al «cumplimiento de las obligaciones pendientes». Expresó además su temor al impacto que pueda tener la decisión de separar en ministerios diferentes dos cuestiones que a su juicio están «extraordinariamente vinculadas» como la industria y la energía, algo que en Asturias se manifiesta en los problemas que con el coste de la factura eléctrica tienen las grandes corporaciones. «Espero que esto se pueda subsanar de la mejor manera, no me parece bien», zanjó.

La misma valoración crítica se pudo escuchar al portavoz del PSOE en el Senado, Vicente Álvarez Areces. En su opinión, Rajoy ha optado por un Gobierno que respeta los equilibrios de su partido pero que da muy pocas esperanzas a las grandes reformas que necesita España. «Todo lo que significa renovación tiene un perfil muy flojo», apuntó en alusión a los escasos cambios que se han introducido en el Consejo de Ministros. Areces, que cree que la subasta eléctrica para la industria, un tema candente para Asturias, será una buena piedra de toque para comprobar si hay algún tipo de giro en la actitud del PP, anticipa que su partido hará una oposición «fuerte, coherente e inteligente» con la que forzar a los populares a moverse de sus posiciones de partida.

Recelo al cambio

La estrategia de Rajoy ha dado además razones a los críticos del PSOE, a los contrarios a la abstención que propició su investidura, para reforzarse en sus argumentos. Su lectura es que, con el diseño de su gabinete, ha lanzado un mensaje de rechazo al cambio que comprometerá la posición socialista en cuanto arranque la legislatura y se constate que el PP da muy poco margen a la revisión de sus políticas.

Quién sí ve motivos para la satisfacción es la alcaldesa de Gijón, contenta con la apuesta por De la Serna, ex alcalde de Santander, a quien conoce personalmente, como ministro de Fomento. Moriyón solicitará la próxima semana una reunión del consejo de administración de Gijón al Norte para tratar de desbloquear el plan de vías en una negociación que, confió, será «más fácil» que con la anterior responsable del departamento, ahora presidenta del Congreso, Ana Pastor.