El Comercio

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez. / Gerard Julien (Afp)

Sánchez aplaza su vuelta «a la carretera» y se prepara para una larga batalla

  • El exsecretario general quiere diseñar con más cautela su campaña de reconquista por las federaciones socialistas

  • Esta semana seguirá las elecciones de EE UU en Washington, invitado por el Partido Demócrata

  • Su primera parada, aún sin fecha, se prevé en Valencia, donde puede mostrar músculo

No cogió el coche el pasado lunes para recorrer "todos los rincones de España" ni lo cogerá el lunes que viene. Pedro Sánchez es consciente de que, si quiere recuperar la secretaría general del PSOE, tendrá que mantener la cabeza fría y prepararse para una carrera de larga distancia. Se lo han dicho esta semana algunos de sus colaboradores más cercanos, inquietos por el tono y el discurso empleados en la entrevista del domingo pasado con Jordi Évole. Y él ha decidido levantar el pie del acelerador.

De momento, Sánchez se irá a Washington, invitado por el Partido Demócrata, hasta el próximo jueves, dos días después de las elecciones que dirimirán quién es el próximo presidente de Estados Unidos, si Hillary Clinton o Donald Trump. Después empezará a diseñar su hoja de ruta. Con calma, dicen los suyos. No se trata de irse a dormir a las casas de los militantes, como cuando aún era para la mayoría un desconocido diputado madrileño sin apenas apoyo orgánico, sino de ir transformando algo tan etéreo como la indignación, la rabia e incluso la admiración de muchos militantes que no entendieron que su partido haya dejado gobernar al PP en apoyos sólidos.

Si la gestora sigue adelante con sus planes, el congreso en el que el exlíder socialista aspira a medirse con Susana Díaz (sólo una victoria o una derrota de la andaluza podría evitar que la guerra orgánica se cronifique porque de otro modo ella intentará ejercer siempre como polo de poder) no tendrá lugar hasta junio, como pronto. Los 'sanchistas' seguirán presionando para que el cónclave se celebre a más tardar en primavera. Pero nada les garantiza que vayan a tener éxito.

El Comité Federal que derribó a Sánchez concedió a la dirección interina -ya de madrugada, y cuando apenas quedaban un puñado de sus miembros para decidir- todas las competencias de una ejecutiva elegida por un congreso. Y, aunque los hoy críticos se planteen estudiar incluso vías jurídicas para revocar tales poderes, algo a lo que alienta la exmagistrada Margarita Robles, ahora son los afines a la dirigente andaluza (en realidad, ella misma) quienes tienen la sartén por el mango para controlar los tiempos y el proceso congresual.

Congreso ordinario

En paralelo al diseño de su estrategia, el equipo de Sánchez ha empezado a colaborar con el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, para ver cuántos de los correos que respondieron a la campaña de 'Militantes en pie' -casi 90.000, según el peculiar regidor granadino- son realmente 'aprovechables'. Es decir, para analizar si sus firmantes son afiliados del partido a los que cabe contactar, no ya para exigir la celebración de un congreso extraordinario, porque lo que toca es un congreso ordinario que se ha venido aplazando desde febrero de este año, sino para algún tipo de colaboración.

El exlíder socialista necesitará de ese fuelle para mantener viva su 'leyenda' de defensor de las bases frente al poder establecido. Pero también requiere, los suyos no se llaman a engaño, de apoyo orgánico. Entre sus preocupaciones está la idea de "la gestora de Susana Díaz" de modificar el protocolo que rige las relaciones entre el PSOE y el PSC en un próximo Comité Federal.

La intención es que el nuevo marco saque a los socialistas catalanes de la dirección del PSOE, también de los congresos; un cambio que se justificará por la decisión de seguir las directrices de su Consell Nacional en lugar de las del máximo órgano federal, del que forman parte, en la investidura de Mariano Rajoy. Eso significa que los cerca de 16.000 militantes del PSC -en principio, más alineados con Sánchez- no podrían elegir al próximo secretario general.

El dirigente caído cuenta, en todo caso, con otros aparatos regionales o provinciales. De hecho, es probable que su primer acto de campaña se celebre en Valencia. Se trata de un territorio pseudohostil, porque el presidente de la Comunidad y secretario general del PSPV, Ximo Puig, se encuentra entre sus detractores. Sin embargo, José Luis Ábalos, el secretario general de la provincia, es uno de sus más firmes apoyos y tiene suficiente músculo como para hacer una demostración de fuerza.

En otros territorios Sánchez tiene también importantes aliados: la líder balear Francina Armengol; el castellano-leonés, Luis Tudanca; la vasca, Idoia Mendía; la presidenta de la gestora gallega, Pilar Cancela o la navarra María Chivite. El secretario general de La Rioja, su número dos en la ejecutiva, César Luena, parece estar ahora algo desvinculado. Pero hay otros miembros de la defenestrada dirección, como la asturiana Adriana Lastra, la murciana María González Veracruz o la aragonesa Susana Sumelzo, que también darán la batalla.

En Andalucía, la federación más numerosa, el exsecretario general tiene, en cambio, poco que hacer, por razones obvias; aunque es significativo que, en los días previos a la investidura de Rajoy, muchas agrupaciones se atrevieran a celebrar asambleas para expresar su descontento con la abstención.