El Comercio

El Montepío no descarta un fraude aún mayor en la obra del geriátrico

Vista general de la zona de recepción del geriátrico de Felechosa.
Vista general de la zona de recepción del geriátrico de Felechosa. / J. M. PARDO
  • El informe que avala las sospechas sobre Villa es solo un primer examen, aunque ya se aprecian irregularidades con el ladrillo o las labores de impermeabilización

«El geriátrico es de categoría. Pero hay una diferencia entre los bueno y lo excelente». Entre lo proyectado y lo ejecutado. Entre lo facturado y lo realmente hecho. La Fiscalía Anticorrupción y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil creen que buena parte del dinero (1,2 millones de euros) que el exsecretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, regularizó en 2012 durante la amnistía fiscal del ministro Montoro podría proceder del desfase entre lo que figura como pagado por la obra del geriátrico que el Montepío de la Minería tiene en Felechosa (Aller) y los costes reales de la obra.

¿De dónde saldría tal diferencia? El geriátrico suponía una inversión inicial de 30,9 millones de euros, que posteriormente se amplió hasta los 32,5 millones, con cargo a los fondos mineros. Se trataba de levantar en Felechosa una residencia «de lujo», según se la definió en repetidas ocasiones tanto desde el sindicato como desde el Montepío, para que se beneficiaran de ella los mineros y sus familias. Nada era poco para los jubilados de la mina.

Sin embargo, fuentes próximas al Montepío de la Minería confirmaron ayer que «entre lo bueno y lo excelente hay una diferencia», y que, aunque el geriátrico es «de categoría», sí que hubo certificaciones de obra «falseadas». Con todo, dichas fuentes se apresuraron a subrayar que las certificaciones «no fueron falsas», sino «engordadas». Incluso, «en algunos casos hay alguna partida no ejecutada».

¿Dónde? Por ejemplo, «en las labores de impermeabilización, o en los ladrillos tabiqueros, que se suponía que tenían que ser de una calidad y eran de otra, inferior». Y son muchos ladrillos y mucha impermeabilización la que necesita un edificio de más de 30 millones de euros. Pero, lejos de ser exhaustivo, el informe que el Montepío de la Minería ha puesto en manos de la Fiscalía Anticorrupción es «preliminar, la auditoría técnica y el informe de los arquitectos no lo abarcan todo. Hay muchos problemas en los que no se ha entrado, solo se ha analizado lo más visible, no es de todo el continente». Las mismas fuentes estiman que no sería descabellado pensar que el fraude pudiese ser mayor que lo que su propio informe deja traslucir.

«No tengo nada que decir»

Además, «si todo esto entra en vía judicial, es de suponer que el juez pedirá sus propios informes periciales», que serían los que determinarían finalmente la cuantía de la que se estaría tratando. Hasta ahora se ha apuntado que la fortuna de José Ángel Fernández Villa podría provenir, al menos parcialmente, de dichas facturas engrosadas. Pero no solo Villa acudió a la amnistía fiscal. También su antigua mano derecha y expresidente del Montepío, José Antonio Postigo, regularizó dinero (360.000 euros) gracias a la oferta del primer Gobierno Rajoy. Postigo era el máximo responsable del Montepío cuando se contrataron las obras con la empresa constructora Alcedo de los Caballeros. Ayer, Postigo se limitó a comentar a este periódico que «no tengo nada que decir ni voy a hablar».

Para comprobar las responsabilidades en las que podrían haber incurrido la empresa constructora (Alcedo de los Caballeros, cuyo abogado indicó ayer que no se harían declaraciones) y el arquitecto y el aparejador que firmaron las certificaciones o el propio Postigo, la actual dirección del Montepío de la Minería ha contratado un estudio para contar con una valoración más precisa del desfase entre el coste real y el abonado por la obra. Además, el Montepío sigue pendiente de que el Ministerio de Industria le abone la última partida de la obra, de 3,3 millones de euros.