El Comercio

Los socialistas, forzados a elegir entre lo malo y lo peor también en Asturias

Javier Fernández, el martes, en una de sus intervenciones en el debate.
Javier Fernández, el martes, en una de sus intervenciones en el debate. / PABLO LORENZANA
  • La dificultad para un pacto presupuestario de la izquierda pone al PSOE ante la tesitura de optar entre el acuerdo con el PP o una segunda prórroga consecutiva

Corren tiempos difíciles para el PSOE, obligado a tomar decisiones delicadas de profundas implicaciones políticas. Fueron cargos del propio partido quienes acuñaron la expresión 'elegir entre lo malo y lo peor' para explicar la disyuntiva a la que se enfrentaban al tener que optar entre convertir en presidente a Mariano Rajoy o abrir el camino a unas terceras elecciones. Un escenario similar, con sus matices, abordan ahora los socialistas en Asturias, que ante los problemas para alcanzar acuerdos por la izquierda en la Junta General, con los presupuestos de 2017 como prioridad, se ven en la tesitura de optar entre lo malo (pactar las cuentas con el PP con el riesgo de escenificar la imagen de la gran coalición) y lo peor, abocar a la región a una segunda prórroga consecutiva. Salvo giro imprevisto de los acontecimientos, es cuestión de unas pocas semanas que se llegue a esa disyuntiva.

El desarrollo de las dos primeras jornadas del debate sobre el estado de la región solo ha servido para constatar el enroque de las posiciones políticas en la izquierda asturiana. Se sabía que la relación entre el PSOE y Podemos es glacial y el cara a cara entre Javier Fernández y Emilio León no hizo sino acrecentar esa percepción. Se daba por descontado que IU escenificaría un alejamiento del Gobierno y Gaspar Llamazares se movió en esa clave, insistiendo hasta en tres ocasiones en la necesidad de una remodelación del gabinete al detectar síntomas de agotamiento. Así las cosas, el único acontecimiento novedoso vino de la mano del PP.

El movimiento de la presidenta popular, Mercedes Fernández, de abaratar el precio de su apoyo a los presupuestos de 2017 por la vía de flexibilizar sus exigencias sobre el impuesto de Sucesiones, renunciando a su eliminación y admitiendo una reforma parcial, que pasaría por extender a Asturias el modelo de Galicia, elevando el mínimo exento de los 150.000 euros actuales a 400.000 euros, abre un escenario político muy interesante. Lo que hace el PP es situar al PSOE en una encrucijada.

La oferta del PP es «envenenada», admiten en las filas socialistas, porque al actual PSOE le interesa muy poco que se le asocie a la derecha. En el ámbito federal se acaba de dar un viraje radical a través de una histórica abstención que ha hecho presidente a Mariano Rajoy, en una decisión que ha soliviantado a buena parte de las bases. Con ese precedente, un pacto con los populares en Asturias, sobre una cuestión de tanto calado como los presupuestos, trasladaría una imagen de entente cordial que a Javier Fernández y los suyos les agrada muy poco. «Es lo que necesitaría Podemos para llenarse de razón en sus argumentos», admite un diputado.

Claro que la alternativa es la prórroga presupuestaria y ese sería un golpe muy duro de asumir para un gabinete que ya arrastra mucho desgaste tras de sí. Sería una situación problemática en lo económico, por lo que supone estar dos años sin cuentas, y delicada en lo político.

La conclusión para los socialistas es que, al menos en este momento, el PP juega con ventaja. Si hay pacto de izquierdas, podrá criticar su potencial impacto negativo para Asturias. Si el PSOE accede a su propuesta de acuerdo, podrá presumir de responsabilidad y sentido de estado. Si se niega, descargará en Javier Fernández las culpas de la prórroga. No es un panorama cómodo para el Gobierno.

Pero para llegar a ese punto todavía hay tela que cortar. El presidente anunció en el debate que intentará por todos los medios el acuerdo con Podemos e IU y dejó claro que si no están por la labor, tendrán que retratarse. «Si no quiere pactar y prefiere cerrar la puerta hágalo, pero deje que se escuche el portazo», le dijo a León, retador, en la sesión del martes.