El Comercio

El Montepío detecta «errores de ejecución» en el geriátrico por valor de dos millones

Juan José González Pulgar, presidente del Montepío de la Minería.
Juan José González Pulgar, presidente del Montepío de la Minería. / PABLO LORENZANA
  • El presidente de la mutua afirma que existen actuaciones pagadas y no ejecutadas, y otras que no corresponden al precio que se pagó, y apunta al constructor

El Montepío de la Minería valora en dos millones de euros, aproximadamente, los «errores de ejecución graves» que, mantiene, se cometieron en el desarrollo de las obras de la residencia de Felechosa (Aller). Un macroproyecto financiado con cargo a fondos mineros cuyo coste final alcanzó los 32,5 millones, después de exceder con creces el presupuesto inicial, y que ahora está en el punto de mira de la Fiscalía Anticorrupción, que sospecha que buena parte de los 1,2 millones regularizados por José Ángel Fernández Villa proceden de su construcción.

El Montepío de la Minería adjudicó la ejecución del geriátrico en 2009, siendo presidente José Antonio Postigo, a Alcedo de los Caballeros. La nueva directiva, tras observar ciertas deficiencias, encargó un informe técnico a un estudio de arquitectos que, según explica el actual presidente, Juan José González Pulgar, ratifica que en algunas actuaciones «no coincide lo ejecutado con lo proyectado y liquidado», mientras que en otros casos, añade, «hay obra proyectada que no está ejecutada pero sí liquidada». La Fiscalía Anticorrupción, que ha tenido acceso a este documento, habla incluso de presuntas «certificaciones falsas» y prepara la querella por apropiación indebida y falsedad documental, al menos, contra la figura del ex secretario general del SOMA.

El gerente de la constructora, Juan Antonio Fernández, quien en el momento de la adjudicación del proyecto mantenía una relación estrecha con Postigo, dice sufrir una campaña de descrédito por parte de la nueva dirección del Montepío, que siempre ha mostrado sus dudas sobre la legalidad del proceso de contratación de esta obra. El constructor sostiene que el actual presidente del Montepío carece de autoridad moral para hacer este tipo de afirmaciones, puesto que él habría utilizado en su día el cargo de jefe de Economatos de Hunosa en beneficio de una sociedad en la que participaba su esposa, y a la que «facilitaba el acceso para realizar trabajos para dichos Economatos».

Juan José González Pulgar se ha tomado estas manifestaciones como un «intento de amilanarme, de silenciarme» y de «desviar la atención» sobre los presuntos tejemanejes que ahora investiga la Fiscalía Anticorrupción en relación al geriátrico de Felechosa, pero «no lo va a conseguir». «Su salida en prensa sigue el manual de estilo de ciertos mafiosillos porque sus manifestaciones están plagadas de falsedades», denuncia.

«Nerviosismo»

Pulgar admite que su mujer tuvo participaciones en la citada sociedad durante «ocho meses», pero niega que durante su cargo como jefe de Economatos de Hunosa tuviera competencias en adjudicaciones de obra. En cualquier caso, apunta, «mi declaración de bienes es pública y está colgada en la página web del Montepío». Entiende que estas acusaciones responden al «nerviosismo» por parte del constructor una vez conocidas las averiguaciones realizadas por la Fiscalía, así como la voluntad de la mutua de que se diriman responsabilidades al respecto. «El constructor debe corregir los errores de ejecución al ser responsable civil de la obra durante diez años», asevera.

De hecho, los asesores técnicos y jurídicos tanto del Montepío de la Minería como de Alcedo de los Caballeros están inmersos en unas duras negociaciones para tratar de resolver, por el momento sin acudir a la vía judicial, la responsabilidad del constructor en las diferentes deficiencias detectadas en el geriátrico.

Hay un elemento que complica bastante cualquier acuerdo, y es que la obra carece de seguro decenal. Según confirma el abogado de la empresa, Miguel Valdés Hevia, ésta dispone de seguro civil, pero no del seguro decenal ya que, tal y como interpreta el letrado, correspondería al promotor que, al ser además propietario, tuvo la opción legal de no contratarlo. No obstante, fuentes consultadas aseguran que, pese a ello, el constructor no quedaría exento de toda responsabilidad. «En estos momentos estamos analizando los defectos para determinar, en cada caso, si son responsabilidad de la constructora o no y si está en obligación de responder por ellos por razón de plazos», señala el abogado.

Desde el Montepío temen que la constructora esté intentando eludir sus responsabilidades y mantienen que está iniciando los trámites para declararse en concurso de acreedores, extremo que niega de forma tajante el letrado de la empresa.

Pulgar asegura que, en un intento del constructor de no asumir la responsabilidad de estas presuntas irregularidades, ha tratado de «chantajearle» para que el Montepío renuncie a seguir adelante con estas reclamaciones. «Me puso sobre la mesa una relación de supuestas obras ejecutadas por Alcedo de los Caballeros a la mutua, valoradas en unos 700.000 euros, que nunca fueron facturadas al anterior presidente y que ahora, dice, podría exigir su cobro», relata Pulgar. «Pero si no las facturó en su momento a su amigo Postigo, él sabrá cuál fue la razón», le responde.