El Comercio

Alfredo González-Panizo.
Alfredo González-Panizo. / E. C.

El ovetense Alfredo González-Panizo, nuevo subsecretario de Economía

  • Rajoy apuntala hoy su proyecto continuista con el nombramiento de los secretarios de Estado

El asturiano Alfredo González-Panizo será nombrado hoy por el Consejo de Ministros subsecretario de Economía. Panizo, nacido en Oviedo en 1975, fue entre 2009 y 2013 secretario del Consejo de la Comisión Nacional de la Competencia y, previamente, abogado del Estado ante la Audiencia Nacional y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. En la misma reunión también se designará a Irene Garrido secretaria de Estado de Economía y a Emma Navarro secretaria general del Tesoro.

Mariano Rajoy cerrará hoy el organigrama del Ejecutivo para este mandato con el nombramiento del segundo nivel de su equipo, el de los secretarios de Estado. Aunque algunas de las designaciones quedarán pendientes para próximos encuentros, el grueso de la composición de la cúpula de los ministerios se someterá a la aprobación del Consejo de Ministros.

No suelen figurar en las quinielas del partido ni acaparan la actualidad informativa, pero los secretarios y subsecretarios de Estado constituyen una cantera política de dirigentes susceptibles de saltar a la primera línea en las crisis de Gobierno.

Cuando en el año 2011 Rajoy accedió a la Moncloa, de ese grupo de delegados pasaron a formar parte Íñigo Méndez de Vigo, como secretario de Estado para la UE, y Rafael Catalá, que se ocupaba en el mismo rango del área de Planificación y Estructuras en Fomento. El primero, no sólo es hoy ministro de Educación, sino que desde la semana pasada ejerce de portavoz. En cuanto al segundo, ha cumplido ya dos años al frente de la cartera de Justicia desde que Alberto Ruiz Gallardón dimitió en septiembre de 2014.

Del mismo modo, en aquel Consejo de Ministros en el que ambos fueron elegidos para el segundo escalafón del Gobierno, el actual titular de Energía, Álvaro Nadal, fue nombrado jefe de la Oficina Económica de la Moncloa, y en manos de quien ahora es responsable de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, quedó la representación de España ante la UE.

En esta ocasión serán 25 las secretarías de Estado integradas en los 13 ministerios del Gobierno para las que habrá que buscar un dirigente. Y aunque se esperan novedades, todo apunta a que en muchas áreas se impondrá la filosofía de la continuidad que impregna el proyecto de Rajoy.

Quizá el puesto que más expectación genera es el del secretario de Estado de Administraciones Territoriales, de nueva creación y bajo la dirección de la vicepresidenta del Gobierno y ministra del ramo. En el PP recuerdan que hasta ese ejército de altos cargos de los departamentos ministeriales llega la influencia de Sáenz de Santamaría, coordinadora del Gabinete y con estrechos colaboradores, sobre todo, en Empleo, Hacienda y Energía, encabezados por 'sorayos' como Fátima Báñez, Cristóbal Montoro y Álvaro Nadal.

Además, de la número dos de Mariano Rajoy depende orgánicamente la secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes, en manos de José Luis Ayllón y una pieza clave en esta legislatura en minoría en la que todos los proyectos deberán ser negociados en el Parlamento.

Asistencia garantizada

Los exiguos 137 apoyos con los que cuenta Mariano Rajoy en la Cámara baja obligan, además, a los representantes del PP a no dejar vacante ni un solo escaño en las votaciones de los martes y los jueves. Así que cobra más sentido que nunca la práctica habitual de exigir a los nuevos secretarios de Estado que pasen a ocuparse de sus funciones en el Gobierno y dimitan como parlamentarios para ser relevados por diputados con plena dedicación.

Fuentes del Ejecutivo avanzan que, una vez culminado el proceso de nombramientos, todos los integrantes del segundo nivel abandonarán la Cámara. No se procederá del mismo modo con los ministros, aunque sí se les pedirá que prioricen su asistencia a los plenos de los martes y los jueves, y que sólo se ausenten de las sesiones de control por causas muy justificadas. Aunque los miércoles no se vota, en la Moncloa entienden que se trata de un gesto de respeto a la oposición y a los partidos con los que el Gobierno tendrá que negociar.