El Comercio

«Nos trataron bien y fue cómodo para todos»

El secretario judicial toca el timbre del domicilio de Villa, en presencia del fiscal y el neurólogo.
El secretario judicial toca el timbre del domicilio de Villa, en presencia del fiscal y el neurólogo. / MARIO ROJAS
  • El fiscal destaca la colaboración de la familia de Villa, que ayer se sometió a una exploración neurológica de noventa minutos para determinar si puede declarar

José Ángel Fernández Villa fue sometido ayer al examen neurológico que determinará si su deterioro cognitivo le permite declarar por el delito de apropiación indebida que se le imputa o, como aduce su defensa, el avance de su demencia es tal que no puede ser procesado con todas las garantías.

La prueba pericial tuvo lugar en su domicilio del barrio de La Florida, en Oviedo, después de que el pasado 4 de noviembre no se presentara en sede judicial, donde inicialmente iba a tener lugar el reconocimiento médico. Aquella incomparecencia fue duramente criticada tanto por la magistrada, Simonet Quelle Coto, como por el fiscal, Enrique Valdés-Solís. La jueza se refirió a lo sucedido como una «maniobra dilatoria de la defensa», mientras que Valdés-Solís advirtió de la «mala fe procesal» para tratar de dejar sin efecto la diligencia. De hecho, ambos entienden que no existe justificación alguna para que el exsindicalista no se personara en el juzgado, lo que podría derivar en un delito de desobediencia en caso de reincidencia.

Ayer, sin embargo, la prueba se desarrolló con absoluta normalidad, durante aproximadamente noventa minutos, media hora más de lo previsto. Para ello se desplazó hasta la vivienda Alfredo Robles Bayón, un experto en demencias que ejerce su profesión en Santiago de Compostela, y que fue propuesto como perito por la acusación, el sindicato SOMA-Fitag-UGT, cuyos intereses defiende el bufete Ontier.

Le acompañaron el secretario judicial y el fiscal, con el objeto de velar por el cumplimiento de la resolución, aunque ninguno de los dos estuvo presente en la sala donde tuvo lugar el reconocimiento médico, reservada exclusivamente para el facultativo y el investigado. Era éste, de hecho, uno de los requerimientos exigidos por la jueza y el propio fiscal para aceptar que la prueba se desarrollara en el domicilio del investigado, como reclamó su defensa. También se advirtió a la abogada de Villa y a su esposa, María Jesús Iglesias, de la posibilidad de incurrir en un delito de desobediencia si obstaculizaban el desarrollo de la prueba.

No fue así, y el propio fiscal, a la salida del domicilio, quiso agradecer la colaboración de la familia. «Es gente muy agradable, la verdad es que es un gusto venir con esta gente», declaró Valdés-Solís ante los medios de comunicación. También la mujer de Fernández Villa, María Jesús Iglesias, admitió a EL COMERCIO que pese a lo violenta que puede parecer a priori la situación, «nos trataron muy bien y fue cómodo para todos». En la calle, una furgoneta de la Policía Nacional velaba por la seguridad.

La exploración tiene por objeto conocer el grado de demencia del exsecretario general del SOMA y despejar las dudas que diferentes testimonios han sembrado sobre el verdadero avance de su enfermedad.