El Comercio

El PSOE asturiano no da margen a la 'resurrección' de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez, tras renunciar a su escaño.
Pedro Sánchez, tras renunciar a su escaño. / EFE
  • Dirigentes socialistas de la línea oficial creen que el ex secretario general, fuera del Congreso y tras sus afirmaciones a favor de acercarse a Podemos, pierde poco a poco fuelle

Lleva Pedro Sánchez fuera del primer plano desde el día que anunció que renunciaba a su escaño en el Congreso, evitando así abstenerse para facilitar la investidura de Mariano Rajoy e iniciando un camino que, según su objetivo, debería conducirle de nuevo a la secretaría general del PSOE. El ex líder socialista no ha iniciado aún el recorrido que prometió por España para contactar con la militancia y la indefinición está dando pie a múltiples interpretaciones. Entre los dirigentes del partido en Asturias, mayoritariamente afines a la línea oficial y a la gestora que dirige el presidente del Principado, Javier Fernández, prácticamente se descarta esa 'resurrección' que busca Sánchez porque se cree que, con el paso de los meses, irá perdiendo fuelle hasta quedar fuera de la carrera.

A estas alturas parece claro que la gestora, consciente del enfado de la militancia, quiere templar el ambiente por la vía de dejar pasar el tiempo hasta las primarias y el congreso que resolverán el liderazgo del partido. Se apunta a las vísperas del próximo verano como fecha más probable para la celebración del cónclave, con el argumento de que no se trata solo de elegir un nuevo secretario general sino de relanzar el proyecto político. Es probable que para entonces las cosas hayan cambiado. Y mucho.

«Fuera del Congreso hace mucho frío», apunta un veterano cargo en referencia a los problemas de visibilidad que tendrá Sánchez una vez abandonado su escaño. «Puede ir a las agrupaciones y reunir a unos centenares de militantes, pero ¿y qué? Eso dura un día, dos, pero se diluye», opina en ese sentido.

Ese es uno de los argumentos que se manejan. Otro, quizá el más relevante, el descontento que sus declaraciones posteriores al abandono del escaño, en televisión, en las que abogaba por profundizar en la relación con Podemos, provocaron en amplios sectores del partido, incluso entre quienes le respaldaban y ahora se lo están pensando. «Pablo Iglesias quiere acabar con el PSOE y nuestro ex secretario general dice que hay que pactar con él; es inaudito», apunta otro dirigente, que tilda de «inmenso error» tal comportamiento.

Hay que tener en cuenta, además, que el clima interno en el que se desarrolle el congreso puede ser bien diferente al actual. Hay que ver qué sucede con el PSC porque si se modifica su relación con el PSOE, los socialistas catalanes, uno de los apoyos más firmes de Sánchez, podrían quedarse fuera del proceso. Otro dirigente añade que la salida a escena de Patxi López como alternativa que recibiría el aval de los socialistas vascos, otro de los bastiones de Sánchez, dejaría al ex secretario general muy debilitado. «Son muchos los que ya se han bajado de ese carro y otros no tardarán en hacerlo», dice.

Frente a esta teoría, quienes mantienen la apuesta por Sánchez en Asturias avisan de que la estrategia de dilatar el congreso puede provocar el efecto contrario y encender aún más a una militancia irritada con lo sucedido. «La gente está muy cansada y no se va a dejar engañar por maniobras de este tipo», indica uno de sus partidarios.