El Comercio

El impulso de una alternativa a Mercedes Fernández aviva el debate en el PP

Mercedes Fernández, con Caunedo, Sopeña y Polledo a su espalda, el sábado, en el comité ejecutivo regional del PP.
Mercedes Fernández, con Caunedo, Sopeña y Polledo a su espalda, el sábado, en el comité ejecutivo regional del PP. / MARIO ROJAS
  • La dirección regional, que se ve con opciones claras de ganar al PSOE en 2019, teme una nueva fractura, mientras el 'plan b' gana apoyos en juntas locales

No tiene el PP un momento para la calma ni siquiera cuando la realidad, al menos en apariencia, le es favorable. Tenía las de ganar en las elecciones autonómicas de 2011 y todo acabó en una fractura que derivó en la aparición de Foro. Encara ahora un escenario optimista, con el PSOE, su rival histórico, desangrado, y las batallas internas vuelven a aflorar. El liderazgo de Mercedes Fernández sufre de una fuerte contestación que amenaza con hacer cristalizar una candidatura alternativa con vistas al próximo congreso regional, a celebrar después del nacional convocado para febrero. La situación preocupa en la dirección regional, que teme que las cosas vuelvan a torcerse, porque además ese 'plan b' para una renovación del liderazgo va captando apoyos en juntas locales de la región.

La situación es ahora de tensa calma porque todas las miradas están puestas en el congreso nacional de febrero. Hasta que llegue ese momento nadie moverá ficha, al menos abiertamente. Será allí donde se decida, entre otras cosas, el formato de los cónclaves regionales que se celebrarán a continuación y se discutirá si se continúa con el mecanismo actual, según el cual son los compromisarios quienes eligen al presidente, o se avanza hacia un modelo más abierto en el que la militancia pueda votar directamente. Esta última opción propiciaría congresos más abiertos y menos control de los aparatos, lo que sin duda favorecería las opciones de los 'críticos' con Mercedes Fernández, pero estos, en cualquier caso y tal y como avanzó ayer este periódico, están dispuestos a competir en cualquiera de los casos.

Los descontentos con Fernández y su gestión se afanan ahora en sumar fuerzas. Entre ellos hay históricos que rechazan la forma en que ha llevado las riendas del partido y, en especial, ha tendido puentes con Foro después de los duros años de pugna interna. Se la acusa de haber apostado por quienes en su momento dieron el salto al partido de Francisco Álvarez-Cascos y decidieron volver y de haber relegado a quienes siempre permanecieron fieles a las siglas del PP. Además, son muchas las juntas locales, algunas grandes -Oviedo y Avilés son los casos más significativos- pero también de pequeño y mediano tamaño, que no comparten ni la línea política ni tampoco las formas de la presidenta. «Por distintas razones, la lista de agraviados es muy larga», señala uno de los críticos.

Fernández sabe que las cosas se están moviendo y trata de jugar sus cartas. Confía en que la continuidad de Mariano Rajoy al frente de la Presidencia del Gobierno y también del partido desanime a los críticos, conocedores de las reticencias del líder nacional a los cambios y los problemas. Y espera que el clima político general, con un PP al alza y un PSOE partido en dos, contribuya a hacer calar el discurso de que es el momento de la unidad y de dejar a un lado las cuitas internas para centrarse en desalojar al PSOE del Principado en cuanto sea posible.

Sus últimas intervenciones públicas, caso de la del pasado sábado en el comité ejecutivo regional, van en esa línea. Pide «lealtad», no a ella misma, sino al proyecto y a los votantes, y remarca que es hora de sumar esfuerzos y evitar enfrentamientos. Ese discurso convence a algunos -«sería un desastre meterse ahora en otra guerra y despedazarnos entre nosotros», razona un veterano dirigente municipal- pero no a todos.

En la dirección regional del PP temen las consecuencias de una candidatura alternativa en el congreso. Saben que la lista de adversarios internos es larga y de que algunos de ellos conservan todavía poder e influencia en el partido. Y que el malestar en bastantes juntas locales es fuerte. Pero confían en que, pese a todo, el escenario haga retroceder a quienes aspiran a desalojar a Mercedes Fernández del poder. Las dos partes, de momento, velan armas en espera de la pugna definitiva.