El Comercio

Podemos acusa al Gobierno de «maquillar» la deuda y se aleja del pacto presupuestario

Los diputados de Podemos Rosa Espiño y Emilio León, ayer, en la Junta General.
Los diputados de Podemos Rosa Espiño y Emilio León, ayer, en la Junta General. / MARIO ROJAS
  • PSOE e IU dan pasos hacia un consenso sobre las cuentas de 2017 que la coalición vincula a que se incorpore la formación morada, a la que se invita a una reunión a tres

  • Ve un margen «muy escaso» por la falta de tiempo y la información «con errores» del Ejecutivo

La negociación de los presupuestos para 2017 entra en su fase decisiva con el calendario arrancando las hojas a toda velocidad, porque el próximo lunes es la fecha límite para que el Gobierno registre su proyecto en la Junta General. Si no hay un acuerdo global para esa fecha, se entrará en una nueva etapa en la que solo se pondrán discutir modificaciones parciales del gasto, pero no intervenir sobre los ingresos, con la alternativa de las enmiendas de totalidad que fuercen una segunda prórroga consecutiva. El Ejecutivo sigue enfrascado en el intento de conseguir un pacto con Podemos e IU, pero las conversaciones avanzan a diferente velocidad. Con la coalición los contactos son más fluidos y se dan pasos hacia un entendimiento que en todo caso Gaspar Llamazares y los suyos vinculan a la participación de Podemos para sumar una mayoría suficiente en la Cámara. El problema es que con la formación morada las relaciones están menos engrasadas y su portavoz, Emilio León, marcó ayer distancias alegando sus sospechas sobre un «maquillaje» de las cifras de la deuda, sus reticencias hacia la «escasa» inversión y el problema que para el diálogo supone la escasez de tiempo y los «errores» que contiene la información remitida por el PSOE.

El calendario de tramitación que se aprobó ayer achica mucho los espacios temporales a la hora de pensar en un acuerdo. El documento llegará el lunes al Parlamento -el Gobierno podría aprobarlo esa misma mañana en un caso extremo- así que, contando hoy, quedan seis días para negociar. Una vez el texto entre en la Cámara, todo sería más difícil. Los ingresos serían inamovibles, así que toda la discusión abierta sobre fiscalidad quedaría en agua de borrajas y solo serían válidas las medidas que el Gabinete socialista recogiera en el borrador, caso de la reforma del impuesto de Sucesiones. Llegados a ese punto, solo habría dos caminos: o modificar el proyecto en el capítulo del gasto con enmiendas parciales o tumbarlo mediante una de totalidad.

Pero ese es un escenario posterior porque, a día de hoy, hay margen -al menos teórico y temporal- para conseguir un entendimiento. PSOE e IU se reunieron durante la tarde y de la cita quedó la sensación de que entre ambas partes hay sintonía y que, llegado el caso, podría alcanzarse un consenso. La coalición puso sobre la mesa sus requerimientos básicos -rescate social, impulso de la red de 0 a 3, mejora de la atención primaria en sanidad, lucha contra la contaminación medioambiental...- y ninguno de ellos representa un escollo insalvable para los socialistas. En el lado de los ingresos, no hay problemas para el desarrollo de los impuestos 'verdes' previstos -sobre bolsas de plástico, residuos y emisiones de la industria a la atmósfera- e incluso se haría un guiño a IU con el compromiso de instar al Ejecutivo central a desarrollar un gravamen sobre las bebidas azucaradas. La única exigencia de Gaspar Llamazares y los suyos es que otras posibles reformas, caso de la del IRPF, no conlleven una caída de ingresos.

La cuestión es que esa negociación a dos no irá mucho más allá si Podemos no se suma con el objetivo de articular una mayoría que garantice la aprobación del proyecto. IU planteó ayer al Gobierno, y este lo aceptó, que inste a la formación morada a una reunión tripartita en la que explorar las opciones de acuerdo. Solo si de esa cita salen posibilidades reales de entendimiento Llamazares y su equipo someterán un posible documento de consenso a la votación de los suyos.

Pero Podemos está en otra clave y rechaza que se le presione con reuniones que no tiene en agenda al menos mientras no termine de estudiar la información presupuestaria remitida por el Gobierno, «con errores y sin partidas clave», según su portavoz, Emilio León. Para quien, además, el calendario aprobado ayer deja un margen «muy escaso» para abordar un asunto tan relevante.

Además de cuestiones de forma, León puso objeciones de fondo al proyecto socialista. Expresó su temor a un «maquillaje» de las cifras de deuda -445 millones en 2017- por la vía de dilatar en el tiempo los vencimientos, con el riesgo que, señaló, eso supondría para el futuro si los tipos de interés vuelven a subir. Lamentó además la «escasa inversión» prevista, fruto, dijo, de la necesidad de tener que asumir los pagos de «la herencia arecista».

La negociación de PSOE, Podemos e IU deja de momento en segundo plano al resto de grupos. El PP, que podría ser un 'plan b' para el PSOE, se ofreció de nuevo a pactar a cambio de quitar el impuesto de Sucesiones. Foro acusó al Gobierno de «comprometer el futuro de Asturias» con un presupuesto que, opina, ya se ha revelado fallido en años anteriores. Y Ciudadanos pide al Ejecutivo que deje de mirar a la izquierda y explore otras alternativas.