El Comercio

PSOE y Podemos se citan a un último intento negociador con los presupuestos en el alero

El portavoz de IU, Gaspar Llamazares, conversa con los diputados del grupo socialista, ayer, en el pleno de la Junta General.
El portavoz de IU, Gaspar Llamazares, conversa con los diputados del grupo socialista, ayer, en el pleno de la Junta General. / ÁLEX PIÑA
  • La formación morada ataca a los socialistas por su «amabilidad» con el PP y les pide huir del continuismo

  • El Gobierno ve margen para el diálogo aunque la fiscalidad, la deuda, la inversión o los sueldos de los altos cargos son duros escollos, así como la desconfianza mutua

El lunes no representa el final de un camino, pero sí supone cruzar un puente que en parte no tiene vuelta atrás. Es el día en que el Gobierno registrará en la Junta General el proyecto de presupuestos para 2017, punto de partida de su tramitación parlamentaria. A partir de ese momento, la negociación cambia de forma sustancial. Una vez que se dé ese paso, el capítulo de ingresos ya no se podrá tocar y por tanto el diálogo sobre impuestos mantenido por PSOE, Podemos e IU se quedará en agua de borrajas. Ya solo se podrá discutir, y de forma restringida, sobre el gasto. Quedan pues 72 horas por delante para que las tres fuerzas se pongan de acuerdo sobre un documento de consenso, un objetivo que a estas alturas de la película parece una quimera porque todo se asemeja más a la escenificación de un desacuerdo, a un reparto de culpas por el fracaso, que a otra cosa. Todo depende de la reunión que previsiblemente esta tarde mantendrá el Ejecutivo socialista con la formación morada, que se plantea como la llave que pueda abrir un difícil entendimiento o la certificación definitiva del bloqueo.

Será, pues, un viernes intenso que incluye pleno matinal en la Junta General con preguntas al presidente, después de varias semanas en que el presidente del Principado, Javier Fernández, ha tenido que afrontar compromisos nacionales, en su calidad de responsable de la gestora del PSOE, y reunión vespertina con Podemos para determinar el horizonte del proyecto económico para el año próximo.

El escenario no invita precisamente al optimismo. La consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, principal responsable del proyecto, prefirió ayer desoír los cantos de sirena del PP en forma de oferta de apoyo a las cuentas e insistió en la preferencia por el entendimiento con Podemos e IU. Remarcó, además, que hay margen más allá del lunes, aunque admitió que la capacidad de maniobra será a partir de esa fecha más reducida.

Carcedo dulcificó el tono respecto al portavoz del Ejecutivo, Guillermo Martínez, que el día anterior había acusado a Podemos de jugar «al postureo» y de hacer «teatrillo» buscando «excusas» para no respaldar el presupuesto. Argumentos que molestaron en la formación morada, cuyo portavoz, Emilio León, pidió rigor, claridad y concreción a los socialistas y menos beligerancia en el discurso. Es, a su juicio, chocante, el contraste entre la «amabilidad» con que el PSOE recibió la oferta de diálogo del PP en materia fiscal y los reparos que pone a sus planteamientos. León se mostró preocupado con que los presupuestos supongan «la devolución del favor» que la gestora de Fernández hizo a los populares al facilitar la investidura de Mariano Rajoy.

La cuestión es que sobre la mesa habrá un puñado de asuntos de calado que a día de hoy ponen muy caro el acuerdo. Podemos reclama una mejor gestión de la deuda, una bajada del 10% del salario de los altos cargos del Gobierno, cambios fiscales en el IRPF y Patrimonio... Planteamientos que el Ejecutivo no ve nada claros. Solo si se salvasen estos escollos se podría ir a una reunión a tres, con IU, en la que articular un pacto en toda regla. Algo que sería una auténtica sorpresa.