El Comercio

El neurólogo confirma que Villa sufre un deterioro, pero también lo exagera

El neurólogo Alfredo Robles Bayón, en el centro, acompañado por el fiscal (izquierda) y el secretario judicial (derecha), abandonando el domicilio de Fernández Villa, tras realizar la prueba el pasado 11 de noviembre.
El neurólogo Alfredo Robles Bayón, en el centro, acompañado por el fiscal (izquierda) y el secretario judicial (derecha), abandonando el domicilio de Fernández Villa, tras realizar la prueba el pasado 11 de noviembre. / MARIO ROJAS
  • El informe indica que el exlíder sindical puede hacerse entender ante un tribunal, pero tiene problemas de memoria y limitada su capacidad de razonamiento

José Ángel Fernández Villa sufre un deterioro cognitivo que le afecta a su memoria, a su capacidad de abstracción y a su facultad para elaborar un discurso totalmente coherente, si bien puede comprender mensajes breves y expresarse, aunque con escasa fluidez, para hacerse entender en un juzgado. El informe elaborado por el neurólogo Alfredo Robles Bayón tras la exploración médica realizada al exsecretario general del SOMA no es concluyente. Es decir, no especifica si tiene capacidad física y mental, o no, para declarar ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Oviedo por el delito de apropiación indebida que se le imputa.

Reconoce que el exsindicalista tiene afectadas algunas de sus capacidades mentales, pero será la magistrada Simonet Quelle Coto la que tome la decisión final sobre si éste se debe someter a una comparecencia judicial. El experto en demencias deberá ratificar su informe el próximo viernes en el juzgado, en presencia de todas las partes personadas y el ministerio fiscal, y a partir de ese momento la jueza decidirá si ordena al acusado personarse en el juzgado.

Para resolver esta cuestión, Robles Rayón aporta en su informe el cotejo de los resultados de la exploración médica realizada el pasado 11 de noviembre en el domicilio del acusado con un baremo, elaborado para evaluar la capacidad de las personas en la toma de decisiones de relevancia, y adaptado para este caso concreto. Se trata de una tabla compuesta por 18 parámetros en la que se establece el deterioro máximo admitido en cada uno de los puntos que, de superarse, impediría al acusado ser escuchado con total garantía en un juzgado. José Ángel Fernández Villa supera tres de los apartados. Concretamente, los que tienen que ver con la memoria de hechos pasados, su capacidad de razonamiento y su facultad para realizar un discurso totalmente coherente.

Fármacos sedantes

Sin embargo, el perito advierte de que tanto en estas tres cuestiones como en otras muchas recogidas también en el citado baremo, como su nivel de comprensión o su memoria autobiográfica, se detectó que el exdirigente sindical podría haber exagerado de forma consciente sus limitaciones, hasta el punto de que el experto sospecha que su trastorno cognitivo real puede ser inferior al que se desprende de la exploración médica. Además, indica en su informe, las capacidades mentales del acusado no se han visto mermadas únicamente por su deterioro cognitivo, sino también por el elevado consumo de medicamentos al que está sometido y la alta dosis de fármacos sedantes que ingiere.

Con todo esto, Robles Bayón invita a la jueza que instruye el caso a que decida la conveniencia o no de llamar a declarar al investigado utilizando el baremo aplicado en el informe de forma orientativa, y teniendo en cuenta, además, otros aspectos subjetivos como el objeto que se juzga o la propia trayectoria personal del investigado.

El documento, compuesto por más de una veintena de páginas, comienza con una exhaustiva descripción del historial médico de Fernández Villa y recoge de forma detallada los términos en los que se desarrolló la exploración médica celebrada en el domicilio del acusado, después de que el investigado no se personara -de forma injustificada, según la magistrada- en el juzgado para someterse a esta misma prueba, como estaba previsto inicialmente.

Primer informe forense

El reconocimiento médico se prolongó durante algo más de una hora y durante este tiempo el exlíder sindical mantuvo un comportamiento normal, sin que se observara ningún tipo de inestabilidad emocional, ni ataques de llanto o alucinaciones, tal y como sí recogía el informe forense solicitado de oficio el pasado mes de enero por la magistrada después de que el acusado no se presentarse a declarar alegando motivos de salud.

Eso sí, igual que en aquella primera exploración médica, en el examen neurológico Villa ofreció respuestas erróneas en relación a su nombre completo y al lugar de nacimiento y respondió 'no sé' a numerosas cuestiones consideradas sencillas, como reconocer en fotografía al Rey Juan Carlos o al Rey Felipe VI, señalar el lugar en el que hizo la mili o nombrar el puerto que separa León y Asturias. Sin embargo, sí pudo responder a otras cuestiones similares según iba avanzando la exploración médica hasta el punto de que el neurólogo observó incongruencias que achaca a una presumible intención del exlíder sindical de hacer ver que su alteración cognitiva es mayor que la que realmente padece.