El Comercio

El Principado aumenta el gasto sanitario en Asturias en 186 millones de euros en dos años

  • La previsión de la consejería es recibir 1.678 millones en 2017. Son 29 más que el fallido proyecto presupuestario de 2016 y la partida regional más cuantiosa

Cuatro de cada diez euros de las arcas públicas se destinan a costear la sanidad. Abrir a diario los hospitales y centros de salud, pagar la factura farmacéutica (más de 250 millones anuales solo en recetas), abonar las nóminas de sus 16.000 trabajadores (otros 778 millones) y costear los miles de tratamientos de los pacientes se lleva hasta el 41% de la partida presupuestaria del Principado. A pesar de los recortes y la contención obligada que impuso el Gobierno central con su política de déficit público, la sanidad consume cada vez más dinero. De aprobarse la propuesta de presupuestos que negocia estos días el ejecutivo autonómico (PSOE), los fondos de la sanidad habrán aumentado en 186 millones en apenas dos años. El crecimiento es ciertamente exponenencial, a razón de 7,7 millones de euros al mes. Daría para financiar dos proyectos de ampliación de Cabueñes.

Según las previsiones del Gobierno de Javier Fernández, la Consejería de Sanidad recibiría en 2017 un total de 1.678 millones de euros. Son 29 millones más si se lo compara con el fallido proyecto presupuestario de 2016 y que el PSOE no logró sacar adelante en la Junta General. Pero en realidad son 186 millones por encima de los 1.492 millones de euros que Sanidad dispuso en 2015, último año en que se consiguió aprobar sus cuentas regionales. A principios de este año, el Principado intentó oxigenar la sanidad incrementado su dotación en 156 millones. Pretendía el departamento que dirige Francisco del Busto contar con 1.648 millones de euros y destinar el aumento presupuestario a convocar una oferta pública de empleo de 500 plazas, reforzar las plantillas de Atención Primaria y sustituir todas las jubilaciones (más de un centenar solo en el caso de los médicos), además de contar con dinero suficiente para la ampliación del Hospital de Cabueñes. Pero el Gobierno regional no logró el apoyo necesario y los presupuestos se prorrogaron. Sanidad tuvo que conformarse con esos 1.492 millones heredados de 2015 (en verdad eran 1.461 millones que luego se corrigieron al alza a través de la gestión presupuestaria).

El caso es que la sanidad pública exige cada vez más financiación y los presupuestos prorrogados han dejado al Gobierno regional atado de pies y manos. El jueves, la consejera de Hacienda, Dolores Carcedo, anunció que su Ejecutivo solicitaría autorización a la Junta para disponer de un crédito extraordinario de 64 millones de euros. La cuantía será destinada íntegramente al Servicio de Salud. Según fuentes de Sanidad consultadas por EL COMERCIO, los 64 millones se utilizarán para costear el incremento salarial del 1% para la plantilla de 16.000 trabajadores. También se prevé dotar de financiación a la OPE de 774 plazas ya en marcha, así como en equipar al personal de urgencias de Primaria, los llamados Suap, con los del Servico de Atención Médica Urgente (Samu). Finalmente, dicha partida también servirá para que el Sespa cumpla con lo exigido por la justicia, que obliga a terminar con los turnos de trabajo de 31 horas que se imponía a médicos y enfermeras de la zona rural. Sanidad tendrá que contratar más personal para garantizar los descansos de 12 horas.

El incremento del gasto en personal y también en farmacia explica el crecimiento para la Consejería de Sanidad en el proyecto de cuentas para 2017 que en estos momentos tramita el Gobierno regional. El capítulo sanitario siempre se lleva la partida más voluminosa de las cuentas regionales y 2017 no será una excepción. El borrador que el Gobierno convertirá el lunes en proyecto de ley para su remisión a la Junta asciende a 4.226 millones de euros, de los que 1.678 se destinan al Sespa. El grueso de esos recursos se destinan al ente que presta el servicio, el Sespa, que manejará 1.646 millones, 27 más que este año.

La explicación a este incremento está en dos capítulos. Por un lado, el relativo al personal, que asciende 13 millones de euros, de 765 a 778, principalmente por el aumento de la tasa de reposición. También crece de forma destacada el gasto en farmacia, que pasa de 266 millones a 279. Igualmente remonta el esfuerzo inversor desde los 2,3 millones hasta los 5,5.

Las restricciones presupuestarias de los últimos años han obligado al Gobierno a hacer equilibrios en el alambre para garantizar el sostenimiento del sistema de salud. En los tiempos más duros de la crisis de la deuda en Europa, con la guillotina del déficit presionando sobre la nuca del Ejecutivo regional, la partida para la sanidad llegó a caer -así sucedió en 2013, por ejemplo- por debajo de la frontera de los 1.500 millones.