El Comercio

«Me contrataron para la obra del geriátrico de Felechosa, pero trabajé en el chalé de Postigo»

Alberto Martínez Ortuño, soldador de profesión, posa junto a la residencia de Felechosa, en Aller.

Alberto Martínez Ortuño, soldador de profesión, posa junto a la residencia de Felechosa, en Aller. / J. M. PARDO

  • El soldador Alberto Martínez Ortuño asegura que estuvo «haciendo jaulas para perros y perdices en Valladolid. Me dijeron que eran para Villa y sus amigos»

«Me contrataron para trabajar en la construcción de la residencia de Felechosa, pero en aquella obra solo estuve un día. Fuimos a descargar el material y nunca más volví a ese sitio. Estuve trabajando en el chalé de Postigo». El testimonio de Alberto Martínez Ortuño, soldador contratado por una subcontrata de Alcedo de los Caballeros para la construcción del macrogeriátrico del Montepío de la Minería, permite hacerse una idea de cómo se ejecutó aquella obra, financiada con cargo a los fondos mineros, que ahora está en el punto de mira. La Fiscalía Anticorrupción sospecha de que buena parte de la fortuna oculta del ex secretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, procede, precisamente, de certificaciones falsas realizadas en aquellos trabajos, iniciados en 2009 y concluidos en 2012.

Han transcurrido ya siete años desde que este metalúrgico dejara su Madrid natal alentado por una oferta de empleo en Asturias. «Me ofrecieron trabajo como soldador en un taller de Aller, al que había subcontratado Alcedo de los Caballeros», relata. Era un contrato hasta fin de obra vinculado a la construcción de aquel macrogeriátrico. Sin embargo, Alberto Martínez mantiene que nunca llegó a trabajar en aquella obra.

«Como si fuera un dios»

Lo recuerda perfectamente porque, aunque permaneció en la empresa apenas mes y medio porque cayó enfermo, su principal cometido durante aquel corto periodo de tiempo, para su asombro, nada tuvo que ver con los trabajos de soldadura de la residencia. «Estuve haciendo jaulas para perros y perdices en el taller que luego montamos en unos chalés de Valladolid», rememora. Supo, años después, que una de aquellas viviendas unifamiliares es propiedad del entonces presidente del Montepío de la Minería, José Antonio Postigo. Otra vivienda pertenece al gerente de la constructora adjudicataria de la obra de la residencia, Juan Antonio Fernández Fernández. «Cuando estuvimos en Valladolid, vallando los chalets y montando las jaulas, pregunté, por curiosidad, de quién era aquel solar en el que estaban proyectadas cuatro viviendas. Me dijeron que era para Villa y sus amigos», recuerda que le contestaron. Por aquel entonces, recién aterrizado en Asturias, confiesa que ni tan siquiera sabía quién era aquel dirigente sindical «a los que todos se referían como si fuera un dios». Le sorprendió, eso sí, «la capacidad económica de un sindicalista» que podía ordenar la construcción de aquellas viviendas con una zona para dar rienda suelta a la afición cinegética de sus amigos.

Entre sus recuerdos de aquellas jornadas en tierras castellanas, destaca también que todos los operarios «tenían claro que estábamos trabajando para Villa». El dueño del taller allerano que le había contratado, incluso, «presumía públicamente de que a él no le faltaba obra porque su padre era íntimo amigo de Villa».

El relato de este trabajador llega en plena polémica en torno a las obras de la residencia del Montepío de la Minería, un macroproyecto cuyo coste final alcanzó los 32,5 millones, después de exceder con creces el presupuesto inicial, y que Anticorrupción cree que está detrás de buena parte de los 1,2 millones de dudosa procedencia regularizados en la amnistía fiscal por el exlíder sindical, quien siempre tuvo un papel destacado en la mutua minera. Fue él, de hecho, quien colocó al frente de la misma a su íntimo amigo José Antonio Postigo, que también regularizó en aquella amnistía unos 360.000 euros.

A las investigaciones de la propia Fiscalía se suman, además, las indagaciones que la actual dirección del Montepío está realizando tras detectar que la lujosa residencia geriátrica presenta serias deficiencias. La mutua encargó un informe técnico a un estudio de arquitectos que, según explica el actual presidente, Juan José González Pulgar, ratifica que en algunas actuaciones «no coincide lo ejecutado con lo proyectado y liquidado», mientras que en otros casos, añade, «hay obra proyectada que no está ejecutada pero sí liquidada». El Montepío de la Minería valora estas «graves irregularidades» en dos millones de euros y reclama ahora a la constructora Alcedo de los Caballeros que se haga cargo de las mismas.