El Comercio
Fernández Villa, flanqueado por su esposa y su abogada.
Fernández Villa, flanqueado por su esposa y su abogada. / M. ROJAS

La auditoría del SOMA eleva a 206.468 euros las salidas de caja sin justificar en cinco años

  • Hay varios movimientos atribuidos directamente a Villa que suman más de 2.600 euros

  • El informe que sustenta la querella contra el exlíder evidencia el descontrol del sindicato, donde era habitual que dirigentes y trabajadores retirasen fondos con meros 'recibís'

El informe económico encargado por el SOMA-UGT a una empresa externa para analizar las cuentas de esta organización sindical detectó un presunto «menoscabo del patrimonio» por parte de su exlíder, José Ángel Fernández Villa, lo que propició que sus excompañeros le interpusieran una querella por un supuesto delito de apropiación indebida. Pero, además, la auditoría que firma la empresa CB Auditores y Asesores SLP evidencia un descontrol interno de las cuentas de la entidad hasta el punto de que, en los cinco años analizados -entre 2008 y 2012, ambos incluidos-, se registraron salidas de caja «sin justificar adecuadamente» que suman 206.468 euros.

Era habitual que tanto dirigentes de la organización como trabajadores retirasen fondos mediante salidas de caja «de las que no se dispone más que de 'recibís', sin que después se justificase de forma inequívoca el importe entregado», según recoge la auditoría encargada a la citada empresa con sede en Zaragoza poco después de que se hiciera público que José Ángel Fernández Villa había aflorado 1,2 millones durante la amnistía fiscal de 2012.

Algunos de los movimientos contables «sin justificar» o justificados de forma «insuficiente o inadecuada» más cuantiosos no llevan ni tan siquiera firma y, según se desprende de los apuntes con los que fueron registrados, servían para subsanar gastos de todo tipo: desde 3.194 euros para 'pago pedido vinos', hasta 3.000 euros para 'pago albarán de vasos para el V Encuentro Sindical 100 años', pasando por varios apuntes genéricos del tipo 'tiquets varios' que podían alcanzar hasta los 14.178 euros o, directamente, un apunte que lleva por nombre 'salidas sin justificar' por el que se sustrajeron de la caja 7.998 euros. El más cuantioso corresponde a un 'recibí sin firmar' de 2010 de 17.825 euros.

La mayor parte de los 'recibís' sin justificar correctamente detectados en la contabilidad del SOMA están firmados por dirigentes y trabajadores de la central, apareciendo con mayor frecuencia los nombres de las personas encargadas de la contabilidad. De forma recurrente se registraron 'recibís' firmados por José Ángel Fernández Villa, exsecretario general del SOMA-UGT y principal investigado en la causa abierta, o por terceras personas para gastos vinculados al exsindicalista. Se trata, en el caso de Villa, de apuntes que van desde los 200 hasta los 904,15 euros y que suman 2.668 euros.

Mala práctica contable

Estas salidas de caja sin justificar correctamente que ascienden a 206.468 euros no fueron incluidas en la querella interpuesta por el sindicato SOMA al entender que se deben a una mala práctica contable y, por lo tanto, no son objeto de delito. De hecho, el excontable del sindicato trató de explicar mediante una carta que se adjunta al propio informe económico cómo se justificaban este tipo de movimientos de caja anotando en «unas hojas blancas» los adelantos y en otras «amarillas» el crédito.

La querella interpuesta por el SOMA por apropiación indebida contra Villa se eleva a 430.000 euros. De ellos, el grueso (unos 250.000 euros) corresponde a los fondos con los que éste se habría quedado supuestamente entre 1989 y 2001 al no ingresar los talones nominativos que le eran entregados en Hunosa en concepto de dietas de los delegados sindicales en el comité intercentros. El resto corresponde al pago por parte del SOMA de varios vehículos registrados a su nombre y al dinero que durante sus años al frente del sindicato fue cargando de una u otra forma al sindicato como gastos vinculados a sus responsabilidades como secretario general. Llaman la atención los 73.000 euros que el exdirigente sindical pagó con diferentes tarjetas de crédito asociadas a hasta tres cuentas del sindicato para sufragar gastos de todo tipo, incluidos gasóleo, regalos, libros, ropa, hoteles y restaurantes; así como los cerca de 14.000 euros utilizados para desembolsos menos cuantiosos que el exsindicalista pagaba al contado y luego incluía en sus hojas de gasto.

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