El SOMA le reclama a Villa desde el coche hasta el último café: 430.000 euros

El SOMA le reclama a Fernández Villa desde el coche hasta el último café: 430.000 euros
  • El exsecretario general del sindicato llegó a acusar a algunos de sus compañeros, con nombre y apellidos, de falsificar las firmas que rubrican gran parte de la documentación que sustenta la querella

José Ángel Fernández Villa regresó con la escopeta cargada. Durante su comparecencia judicial no sólo negó rotundamente que se hubiera apropiado del dinero del SOMA, sino que eludió cualquier responsabilidad en la contabilidad del sindicato y derivó tal competencia a algunos de sus excompañeros, a quienes citó con nombres y apellidos, y en los que lamentó haber tenido «fe ciega». El exsecretario general del SOMA llegó a acusarles de falsificar las firmas que rubrican gran parte de la documentación que sustenta la querella y a recriminarles que, durante todos los años en los que estuvo al frente de la organización, nadie le hubiera reprochado ni un solo euro.

Villa justificó durante la comparecencia algunas de las compras que se le atribuyen en la querella (puros, libros, flores...) como gastos de representación, mientras que, de forma paralela, culpó al excontable de que no hubiera dejado fuera de la contabilidad de la organización otras adquisiciones más personales cuyos tiquets, reconoció, también entregaba a este trabajador bajo el mandato de que se ocupase de seleccionarlos. Entonces no se sabía a qué tipo de gastos se refería el exlíder sindical. Unos días después EL COMERCIO publicó en exclusiva una amplia selección de estas facturas que evidencian que durante años Villa pasó a la organización todos sus gastos. Hasta los más personales y los más ínfimos. Hasta el último café que se tomaba en su barrio. A los ya conocidos puros, flores y libros se sumaban entonces los tiquets de las gasolineras donde repostaba su automóvil y las facturas de los restaurantes donde comía, aunque de forma paralela cobrase kilometraje y dietas, pero también artículos de la cesta de la compra -aparecen desde yogures hasta fruta, pasando por una docena de huevos- y de higiene personal. Una ingente cantidad de libros -de temática variada, incluido uno sobre la dieta Dunkan u otro sobre consejos de belleza- películas y música para todos los gustos y numerosos perfumes completan una larga lista de regalos que pagó al contado y que luego cargó al sindicato (unos 14.000 euros). A esto hay que sumar los 73.000 euros que gastó con cargo a las tarjetas de crédito para abonar productos de este tipo, el coche que le pagó el sindicato, las dietas del comité intercentros de las que supuestamente se apropió... En total, 430.000 euros.