El PSOE se prepara en Asturias  para una batalla sin cuartel

El PSOE se prepara en Asturias para una batalla sin cuartel

  • El aparato apoya sin fisuras a Díaz mientras Sánchez presume del respaldo de las cuencas, en una antesala de la futura pugna por el control de la FSA

Ningún territorio mejor que Asturias para explicar la fractura en dos que amenaza al PSOE ante las primarias de mayo que resolverán el liderazgo del partido. Asturias, la tierra del presidente de la gestora, Javier Fernández, obligado a una neutralidad exquisita aunque sea de sobra conocido el respaldo del aparato de la federación asturiana, desde la dirección hasta el grupo parlamentario pasando por un buen número de cargos locales, a la andaluza Susana Díaz. Asturias, por cuya circunscripción logró el escaño la diputada Adriana Lastra, uno de los apoyos más firmes de Pedro Sánchez en su carrera por recuperar la secretaría general, cuyo discurso cala especialmente en las cuencas mineras y a quien el SOMA ha dado su bendición. Asturias, en fin, que vive esta batalla, que se prevé cruenta, como la antesala del congreso regional que vendrá después y donde probablemente se repetirá, habrá que ver si con mayor o menor virulencia, este mismo choque de placas.

El debate interno impregna hasta el último rincón de la vida del PSOE. Da igual qué se discuta en el pleno de la Junta General, qué anuncios haga el Gobierno tras su habitual reunión de los miércoles, que en los pasillos, en los descansos, las primarias y el posterior congreso acaparan toda la atención. El desgaste es evidente. «Esto se va a hacer largo, eterno, hasta el día de la votación», admite un cargo regional con muchas tablas que confiesa que no ve claro el resultado. Confía, como hace el grueso del oficialismo, en que Díaz coja impulso y, arropada por el aparato -la totalidad de los 'barones' regionales con responsabilidades gubernamentales y sus respectivas federaciones arropan a la presidenta andaluza-, se haga con la victoria. Pero nadie las tiene todas consigo.

En el PSOE asturiano las calculadoras echan humo. Calculadoras virtuales, porque dado que el poder de decisión recae en la militancia, la capacidad de control de las estructuras del partido es mucho más reducida que antaño. La cuestión aquí es si la tesis de que Sánchez arrasa entre los afiliados mientras que Díaz es la candidata del aparato es correcta. Los 'sanchistas' insisten en que así es y ponen como ejemplo las asambleas municipales en las que han logrado un amplio respaldo a sus planteamientos. Pero quienes defienden a la presidenta andaluza ponen muchos matices, muchísimos, a ese razonamiento.

«Entre la militancia hay una mayoría silenciosa que prefiere un PSOE de toda la vida, aunque adaptado a los tiempos actuales, y no un partido 'podemizado' como el que abandera Sánchez», razona un veterano socialista. Que añade que mientras el caladero de apoyos del ex secretario general es mayoritariamente joven y, por tanto, muy activo en las redes sociales, el que podría nutrir a Díaz tiene un perfil diferente, menos efervescente en las nuevas tecnologías pero comprometido cuando llegue el momento de depositar la papeleta en la urna. En eso, al menos, se confía.

Pero nadie da nada por hecho. No, desde luego, los partidarios asturianos de Díaz, entre los que ya se han significado públicamente el diputado nacional Antonio Trevín o el secretario general de Juventudes Socialistas, Nino Torre. Admiten que Sánchez tiene más fuelle del que esperaban -«está muerto», opinaba en voz baja hace semanas un dirigente sobre el ex secretario general antes de que este decidiese volver a la arena- aunque esperan que no el suficiente como para ganar. Creen que el paso del tiempo, esos dos larguísimos meses que quedan hasta las primarias, propiciará que su candidatura pierda gas. Y que la presidenta andaluza, arropada en toda España por las caras más visibles del partido, coja ese rebufo y se encamine hacia la victoria.

Todo el mundo en el PSOE asume que, salvo que las cosas cambien de forma radical, las primarias son un cara a cara entre Díaz y Sánchez, con Patxi López como tercera vía con escasas opciones de éxito. Los afines al ex secretario general se sienten fuertes, también en Asturias. Interpretan la regulación que la gestora está haciendo del proceso de primarias -'no' al voto telemático, centralización de las cuentas de las campañas de los candidatos...- como una muestra de temor a su pujanza. Y entienden que la polémica que empieza a gestarse con los censos y su denuncia del bloqueo de nuevas afiliaciones va en esa línea de obstaculización. «Saben que los militantes, las asambleas, no entienden que se hiciese presidente a Rajoy, y eso pesa como una losa sobre la gestora y, por extensión, sobre Susana Díaz», anota un 'sanchista'.

A estas alturas todo el partido tiene puesta su mirada en la cita de mayo, en las primarias y el posterior congreso de junio, pero nadie pierde ojo a lo que viene después, al cónclave que resolverá el liderazgo del partido en Asturias. Una victoria de Sánchez daría alas a los suyos para tomar el control de la FSA. La de Díaz, en cambio, resultaría favorable al poder establecido aunque nadie duda de que los 'sanchistas' darán la batalla. Pero esa ya será otra historia.