Rajoy pide la colaboración de PSOE y Ciudadanos para evitar el adelanto electoral

  • Afirma que hará «lo imposible» por agotar la legislatura, pero exige a la oposición «algo de estabilidad» para llevarla a buen puerto

Cuatro días después a Mariano Rajoy aún no se le ha pasado el disgusto por la derrota en el Congreso con el decreto sobre los estibadores. Aunque algunos portavoces oficiales quieren acotar el revés a la categoría de tropezón, el presidente del Gobierno se lo ha tomado como un aviso de lo que puede ocurrir en la legislatura y emplazó a PSOE y Ciudadanos a que sean «responsables» si quieren evitar el adelanto electoral. Él, dijo, hará hasta «lo imposible» por cumplir el mandato de cuatro años, pero, conseguirlo requiere «cierta estabilidad».

El líder del PP aprovechó su intervencióna yer en Málaga durante la clausura del congreso del PP de Andalucía para lanzar un claro aviso a la oposición y que «nunca se vuelva a repetir» que dejan solo al Gobierno en un asunto de Estado. Pero fue una claridad al estilo Rajoy, que tiene por costumbre no llamar a los demás por su nombre. Se refirió a los socialistas como aquellos que, junto al PP, deben «ser responsables» porque han gobernado y pueden volver a hacerlo algún día; y a Ciudadanos, como «los que están en la oposición porque han querido» al rechazar su invitación para entrar en el Gobierno.

Insistió en que su objetivo es «llegar al final de la legislatura», aunque no son pocos en su partido los que preferirían un adelanto electoral con un PSOE consumido en sus rencillas internas, Ciudadanos en busca de su sitio en el escenario político y Podemos recuperándose de su conflicto fratricida. Pero no, Rajoy quiere agotar el mandato de cuatro años y hará, dijo, «lo posible y lo imposible» para que así sea.

El voluntarismo, sin embargo, no garantiza la consecución de los objetivos, y reclamó a PSOE y Ciudadanos (Podemos nunca entra en sus cálculos colaborativos) que doten a la vida parlamentaria de «algo de estabilidad». Por su parte, se ofreció a «seguir pactando» sin imposiciones porque no se trata de «hacer lo que dice el Gobierno» sino de buscar puntos de confluencia. El PP ha logrado hasta ahora acordar lo más importante, entendido como tal el techo de gasto para los Presupuestos de 2017 y los objetivos de déficit de las administraciones, pero ha sufrido derrotas menores aunque simbólicas, como la congelación de la Lomce, el entierro de la 'ley mordaza' y la creación de una comisión de investigación sobre su financiación.

Presupuestos

El siguiente examen para medir la salud parlamentaria del Gobierno llegará con la segunda votación del decreto que regula el régimen laboral de los estibadores, cuya aprobación es imprescindible para detener el marcador de la multa de Bruselas a razón de 27.522 euros diarios y que lleva acumulados 22,8 millones. Aunque la prueba de fuego estará en los Presupuestos de este año y, sobre todo, los del próximo. Rajoy tiene asegurada la colaboración para las cuentas de 2017 de Ciudadanos -Albert Rivera la confirmó ayer en Cádiz-, Coalición Canaria y es probable que la del PNV, con lo que solo se quedaría a un voto de la mayoría suficiente para rechazar las enmiendas a la totalidad. Ese voto puede ser el del diputado de Nueva Canarias, aliado del PSOE pero dispuesto a negociar.

Rajoy, sin embargo, no es amigo de esas menestras de siglas y preferiría la complicidad de los socialistas, cuyos 85 escaños asegurarían mayorías incontestables y negociaciones menos inciertas. Pero el PSOE no está en condiciones de jugar ese papel después de haberse abstenido para facilitar la investidura del líder del PP, decisión que tuvo un alto coste interno que ha desembocado en unas primarias a cara de perro. Hasta que no se celebren esas elecciones internas en mayo y su resultado sea ratificado en el congreso federal de junio, los socialistas no tendrán un líder que pueda fijar un rumbo claro.

Aunque si ese líder resulta ser Pedro Sánchez, que no es descartable aunque no sea lo más probable, la colaboración parece imposible. «Conmigo -aseguró el exsecretario general el sábado en Granada- Rajoy sabe que el PSOE estará enfrente». Es más, en el PP dicen entre bromas y veras que Rajoy firmará el decreto de elecciones al día siguiente de las primarias socialistas si el ganador es Sánchez. No porque crean que las cosas vayan a ser más fáciles para ellos con Susana Díaz o con Patxi López, sino porque ven al exlíder socialista tan imprevisible y tan escorado a la izquierda que la estabilidad del Gobierno saltaría por los aires desde el primer momento.