El Comercio

Interior expulsa a Hamid Ahmidan del país tras salir en libertad de Villabona

Emilio Suárez Trashorras y Hamid Ahmidan, durante el juicio.
Emilio Suárez Trashorras y Hamid Ahmidan, durante el juicio. / EFE
  • Tras trece años de cárcel por vigilar y ayudar a excavar el escondite de los explosivos del 11-M, abandonó la prisión en la noche del lunes y fue trasladado a Marruecos

Hamid Ahmidan Hamut, uno de los 18 terroristas condenados por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, donde murieron 192 ciudadanos y resultaron heridos 1.991, quedó en libertad en la noche del pasado lunes tras trece años en prisión. Marroquí nacido hace 40 años, cumplía condena en la cárcel asturiana de Villabona pero, nada más poner un pie en la calle, fue expulsado por el Ministerio de Interior a su país de origen, en aplicación de la Ley de Extranjería. Según confirmaron ayer fuentes de la Policía Nacional, la expulsión se hizo efectiva «sin ningún tipo de incidencia» y se encuentra ya en Marruecos.

Su participación fue considerada clave para ejecutar el mayor atentado terrorista de la historia de nuestro país puesto que, según los hechos probados de la sentencia del 11-M, se encargó de vigilar la finca de Morata de Tajuña y colaboró en la preparación del escondite en el que se ocultaron los explosivos usados en el atentado. «Con el objeto de ocultar la dinamita u otros objetos o sustancias prohibidas», según reza la sentencia, entre enero y febrero de 2004 Hamid Ahmidan hizo un agujero en el suelo de un cobertizo que había junto a la casa de Morata de Tajuña, lo forró con plantas de un material aislante sintético y lo tapó «de forma que no era fácilmente distinguible del resto del suelo del habitáculo».

Primo de Jamal Ahmidan, ‘El Chino’, inmolado en Leganés, fue inicialmente condenado a 23 años de cárcel por la Audiencia Nacional. Doce por un delito de pertenencia a banda armada y once más por otro contra la salud pública por tenencia de una cantidad importante de drogas destinadas al tráfico. Cuando dos semanas después de los atentados la Policía entró a registrar su casa en la avenida Cerro de los Ángeles encontró 59 kilos de droga, más de 125.000 comprimidos de MDMA, una balanza o báscula digital con bandeja y 19.010 euros en metálico, además de documentación falsa. No obstante, aquel registro, aunque contó con autorización judicial, se hizo sin la presencia de Ahmidan, razón por la que el Tribunal Supremo lo consideró inválido y le absolvió de la acusación por tráfico de drogas. Sí estaba presente en cambio en el registro que un día después realizó la Policía en el que en ese momento era considerado su domicilio, en la calle Acebuchal. Allí los agentes encontraron una tableta de hachís con un peso de más de 300 gramos que estaba escondida en el altillo de un armario del pasillo. Eso sirvió para que el Tribunal Supremo le condenase a un año de prisión por un delito de tráfico de drogas «que no causan grave daño a la salud». En total, trece años de cárcel.

Hamid Ahmidan llevaba un tiempo disfrutando de un régimen ordinario, es decir, con un tratamiento de preso común debido a su reconocimiento y arrepentimiento de los hechos. Había, incluso, manifestado a través de misivas que estaba en contra de los hechos «que están ocurriendo en Siria y en todas las partes del mundo donde se está matando a víctimas inocentes por motivos religiosos». Su repulsa pública al yihadismo le sirvió para acceder al segundo grado penitenciario y dejar el aislamiento, pero no llegó a gozar de permisos de salida de la cárcel. Tampoco evitó la expulsión del país. La Policía Nacional se encargó en la noche del pasado lunes de hacer efectiva la orden de expulsión en aplicación de la Ley de Extranjería, «por la que se procede a expulsar a todo extranjero que haya sido condenado, dentro o fuera de España, por una conducta dolosa que constituya delito sancionado con pena privativa de libertad superior a un año».

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