El Comercio

Díaz y Sánchez echan el resto en las cuencas en la recta final de la competición

Buena parte de la batalla de las primarias en su capítulo asturiano se juega en las cuencas mineras. Es donde el 'sanchismo' es más fuerte, donde ha sustentado su victoria en avales, y donde el 'susanismo' aspira a recuperar cierto terreno al considerar que cuenta con un voto oculto que, llegado el momento, se decantará por la presidenta andaluza. Ayer, ambas candidaturas, con invitados 'estrella', celebraron actos para tratar de movilizar los últimos apoyos.

La apuesta por las cuencas no es casual. Es donde se concentran las principales agrupaciones socialistas y donde más votos hay en juego, de ahí que nadie quiera ceder el más mínimo espacio al adversario. En Mieres los protagonistas fueron los partidarios de Pedro Sánchez, con Adriana Lastra y el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, a la cabeza. En Pola de Lena los afines a Susana Díaz se reunieron en torno a la ex ministra Matilde Fernández y el portavoz del Gobierno asturiano, Guillermo Martínez.

«Las sensaciones son buenas, esto no se va a parar porque tiene una fuerza tremenda», indicó el alcalde de Valladolid, que celebró su presencia en Asturias y singularmente en las cuencas mineras -«aquí no hay que explicar lo que es un partido de izquierdas», dijo- y que confió en que dentro de tres días una victoria de Sánchez permita al PSOE «salir del atolladero en el que algunos nos han metido». Puente cree que uno de los grandes méritos del ex secretario general ha sido «ser fiel a la palabra dada» y profetizó que «primero los militantes y después los ciudadanos se lo van a reconocer».

Los equipos de los respectivos candidatos trabajan a toda máquina para no dejar, en los dos días que aún quedan por delante, ningún cabo suelto. La pelea es voto a voto, militante a militante. Los 'sanchistas' esperan que la amplia victoria cosechada en avales en Asturias -unos 700 apoyos de diferencia, 3.100 frente a 2.400- se consolide o como mínimo se mantenga a la hora de votar.

Los 'susanistas' confían en el voto oculto a favor de su candidata y en la movilización de los sectores más 'tradicionales' de la militancia socialista, aquellos menos bulliciosos en las redes sociales pero no ajenos al proceso y firmes partidarios de una socialdemocracia 'de toda la vida', para recortar en lo posible el terreno perdido.

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