El Comercio

Los testigos apuntan a una falta de control en la obra de Felechosa

Maximino García, 'Mino', tras su declaración.
Maximino García, 'Mino', tras su declaración. / DAMIÁN ARIENZA
  • El exconsejero Graciano Torre y el alcalde de Morcín, Maximino García, aseguran que la supervisión dependía de Madrid y hubo «dejadez»

Mientras los agentes de la Unión Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) llevaban a cabo los registros en las empresas y domicilios de los cuatro investigados, el exconsejero de Industria Gracia Torre y el exsecretario general de la Federación de Industria de CCOO y actual alcalde de Morcín, Maximino García, 'Mino', recibían sendas citaciones para testificar en el 'caso Hulla'.

El primero en llegar ayer al cuartel del Rubín en Oviedo fue Torre. Estaba citado a las diez de la mañana pero no entró hasta cerca de las doce. Le bastaron unos 20 minutos para explicar cómo funcionaba el reglamento de los fondos, cómo se desarrollaban los convenios, y ratificar que el Principado «no tuvo nada que ver». En su declaración dejó muy claro que el convenio se firmó directamente entre el IRCM (Instituto por la Reestructuración de las Comarcas Mineras) y el Montepío de la Minería y el control dependía exclusivamente de ese organismo. «Ellos sabrán cómo lo hicieron. No sé ni quién certificó, ni cuánto, ni en qué fechas, no tengo ni repajolera idea», sentenció. En la misma línea fue la declaración de Maximino García que no dudó en apuntar directamente al Instituto como único responsable de controlar cómo se estaba gestionando el proyecto. «Está claro que hubo dejadez. La propia realidad muestra que no hubo el control necesario para que esto no ocurriera. No dependía de nosotros y era responsabilidad de Madrid».

Ante los agentes ratificó cómo se desarrollaba la Mesa Regional de la Minería y las peculiaridades de este caso. «Cuando se puso sobre la mesa todo el mundo estaba de acuerdo, pero al ser un proyecto singular excedía el 1% que permitía la normativa así que el Ministerio modificó esa cuantía y se adjudicó directamente al Montepío», explicó. En su día en Comisiones Obreras (CCOO) pensaron que se trataba de un proyecto con futuro y al igual que Graciano Torre nadie discutió que fuera una mala idea. Es más, veían en el geriátrico una buena oportunidad para la zona que además de generar empleo, prestaba un servicio. «No hubiéramos apoyado el proyecto a día de hoy. Si alguien cometió una irregularidad que responda por ella. Como persona que representaba entonces a esa administración estoy totalmente en contra. No lo podemos admitir», apostilló Mino.

Y aunque la investigación de la UCO ya llevaba en marcha años, las primeras detenciones les cogieron por sorpresa. No tanto por los investigados, si no porque «desconocíamos cómo estaba la situación. Que haya actuaciones no puede sorprender a nadie. Lo que pasa que podía ocurrir dentro de un mes, dos y la semana que viene».

En cuanto a la relación que les unía con el exsecretario general del SOMA, José Ángel Fernández Villa, el responsable de Industria hasta 2015, matizó que era meramente «profesional. Teníamos que temas de minería y fondos mineros que tratar. A mí lo que me sorprende no es tanto lo que pase ahora, lo que me sorprendió fue cuando se conoció la legalización del dinero. Creo que Villa nos decepcionó a todos. Nadie lo esperaba», sentenció el exresponsable regional.

Esa misma decepción dice sentir Mino. Me siento el primer engañado. Aparentemente era una persona austera. No daba esa sensación». El alcalde de Morcín abandonó las dependencias en torno a las dos de la tarde con la obligación de acudir por la tarde ante los Juzgados de Oviedo para ratificar su declaración. Menos premura tiene Graciano Torre que, según lo que le trasladaron en el cuartel, tendrá que hacerlo la próxima semana.

En cualquier caso, ambos testigos mostraron su disposición a ponerse en manos de la justicia para ayudar a clarificar el caso y aportar más detalles. «Nos llamaron para explicar cómo funcionaba la mesa y el caso concreto por su particularidad, las fechas están claras. Es un proyecto singular porque no estaba gestionado por la administración regional, dependía de Madrid. Me pongo a disposición de lo que necesiten», aclaró el exsecretario general de la Federación de Industria de CCOO antes de abandonar el cuartel.

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