El Comercio

La carrera en Asturias arranca el lunes con el 'sanchismo' al alza y dudas en el sector oficial

Miembros de la delegación asturiana, en el congreso federal del fin de semana en Madrid
Miembros de la delegación asturiana, en el congreso federal del fin de semana en Madrid / IÑAKI MARTÍNEZ
  • Cargos afines a la FSA creen que la decisión de Javier Fernández de no optar a la reelección «ha dejado el camino libre» a los fieles a Sánchez

La carrera por el liderazgo de la Federación Socialista Asturiana arranca el lunes con la convocatoria de un comité autonómico que pondrá fecha al congreso regional, que se celebrará en septiembre. Será una cita, la del lunes, en la que volverán a verse las caras los dos sectores en el que se encuentra fracturada la organización, en un clima marcado por la tensión del cónclave federal del fin de semana. El proceso regional se afronta con los 'sanchistas' al alza y con dudas en los 'oficialistas' de la FSA, que, a la vista del desarrollo de los acontecimientos, no ocultan -algunos cargos lo admiten a las claras- que la decisión de Javier Fernández de no dar la batalla «ha dejado el camino libre» a los partidarios de Pedro Sánchez para hacerse con el control del partido.

Es un hecho que los 'sanchistas' ven abierta la ruta hacia el liderazgo del PSOE asturiano. Al calor del avance nacional de Sánchez, la toma del control de la FSA se considera como un paso «lógico» en el proceso de cambio en que se encuentra inmerso el partido. Todo queda a expensas de la confirmación del candidato, más que previsiblemente el alcalde de Laviana, Adrián Barbón, decisión que no se tomará antes de que oficialmente se inicie el proceso. El reloj se pone en marcha el lunes. Los 'sanchistas', además, dicen constatar un progresivo acercamiento de 'susanistas' desencantados que comienzan a reposicionarse. Un cúmulo de factores que les hace ver el horizonte despejado.

En el caso del sector oficial de la FSA, quienes en las primarias apoyaron a Susana Díaz, la digestión del congreso federal no ha sido sencilla. Fuera de la ejecutiva, algo que se daba por sentado, y también del comité federal, bulle el enfado con los 'sanchistas' por lo que se entiende que es la aplicación de un «rodillo». Se asume que, con vistas al escenario asturiano, el punto de partida no es el mejor, pero no se renuncia a dar la batalla. Se trabaja sobre la hipótesis de presentar una candidatura con la que tratar de combatir la efervescencia de los afines al secretario general.

Pero es verdad que la moral de la tropa no es la mejor. Muchos de quienes en las primarias se alinearon con Díaz -alcaldes, dirigentes locales o cargos públicos que no están en la primera línea- buscan ahora garantías de que no será una candidatura derrotada de antemano. Quieren, como dice uno de ellos, «que la piscina tenga agua antes de tirarse». Muchos se jugarán su futuro en los congresos locales que vienen a continuación y eso pesa mucho a la hora de 'mojarse'.

Papel secundario

Con el paso del tiempo ha ido calando también en integrantes del 'oficialismo' la sensación de que el rápido anuncio de Javier Fernández de no optar a otro mandato como líder de la FSA ha favorecido que los 'sanchistas' se hayan puesto en el centro del tablero asturiano sin oposición. El papel secundario del todavía líder de la FSA en el congreso federal ha contribuido a que esa imagen cale. «Contra él no se atreverían a actuar así o, como mínimo, se lo pensarían», razonó ayer un dirigente.

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