Ábalos pide «diálogo» en Cataluña y ataca el «electoralismo» del Partido Popular

Maria Luisa Carcedo, Adriana Lastra, José Luis Ábalos y Pedro Sanjurjo, en el plenario. / ÁLEX PIÑA

El secretario de Organizacion cree que Barbón encarna «el cambio» que necesita el partido en Asturias

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

A unas pocas horas del referéndum en Cataluña, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, centró en el desafío separatista el grueso de su discurso en la apertura del 32 congreso de la Federación Socialista Asturiana. El número dos del partido defendió la apuesta de su formación por el diálogo y la política para encontrar una brecha en el actual callejón sin salida en que se ha convertido el conflicto, y fue durísimo al responsabilizar en gran medida al PP y su actitud «electoralista» en estos años de que se haya llegado a este punto.

Con Pedro Sánchez centrado en la situación catalana, Ábalos asumió la representación de la dirección federal en el cónclave asturiano. Se mostró convencido de que el secretario general electo, Adrián Barbón, representa el «cambio» que necesita el partido en Asturias, y apeló a un congreso de unidad para que la formación salga «fortalecida» con vistas al futuro. En un tono conciliador, también tuvo palabras para el secretario general saliente y presidente del Principado, Javier Fernández, a quien mostró, en el momento de su despedida, «gratitud y reconocimiento» por el trabajo de estos años.

Aparte de reivindicar para el PSOE, tanto en España como en Asturias, el liderazgo de la izquierda, la «referencia» en este espectro ideológico, el número dos socialista orientó su discurso hacia la situación en Cataluña. Admitió con preocupación la «fractura» que sufre la sociedad catalana y apeló a la política para ponerle remedio. «Diálogo y cohesión social» son las recetas que ofreció para tratar de llegar a algún tipo de acuerdo que evite la confrontación actual. Defendió, por ejemplo, la utilidad de la comisión que los socialistas han impulsado en el Congreso para abordar la cuestión territorial, tanto en lo relativo a Cataluña como a otros problemas del actual modelo, caso de la insuficiencia en la financiación que sufrirían comunidades como Asturias.

Ábalos fue durísimo al responsabilizar en gran medida al Partido Popular de que el conflicto catalán haya llegado tan lejos. Situó de hecho su epicentro en el «electoralismo» que guió la política de los populares desde que arremetieron e «hicieron campaña» contra aquel Estatut que nunca llegó a estar vigente para buscar en otros puntos del país los votos de los que carecían en Cataluña. Ese fue un momento relevante, pero hubo otros en los que también se pudo negociar «pero no hubo ningún interés», razonó.

Cumplir la ley

«Y quienes han contribuido a todo esto no pueden liderar la solución», anotó, defendiendo en este debate el perfil propio que quiere marcar el PSOE, partidario del cumplimiento estricto de la legalidad pero reacio a que se le identifique como parte de un bloque constitucionalista. Un término que Ábalos rechazó porque «un bloque es un frente y no queremos alimentar estrategias frentistas». Defendió «integrar, no separar», y también censuró con contundencia el papel que en este proceso juega el nacionalismo catalán y en concreto el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a quien afeó que «intente pasar a la historia como un redentor» en lugar de trabajar para que en Cataluña imperen «la serenidad, la responsabilidad y la convivencia».

Fotos

Vídeos