La FSA achica el espacio a los críticos

Un momento de la reunión de la ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana, el pasado jueves, en Oviedo. / PABLO LORENZANA
Un momento de la reunión de la ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana, el pasado jueves, en Oviedo. / PABLO LORENZANA

El rápido impulso de un programa electoral de cambio complica las opciones de la 'vieja guardia' de pugnar por la candidatura al Principado en 2019 | El documento recogerá el grueso del nuevo discurso político surgido del reciente congreso, con giros de calado como el respaldo a la oficialidad

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Un año y medio puede parecer una eternidad pero en política vuela en un suspiro. Es el tiempo que resta para las próximas elecciones autonómicas, previstas para la primavera de 2019, y los partidos comienzan a mover ficha. Es el caso de la Federación Socialista Asturiana, que en enero se lanzará a la construcción del programa con el que concurrirá a esos comicios, que a buen seguro representará un cambio notable respecto de los documentos que se han manejado en estos últimos años. La aplicación práctica del lema 'primero las ideas, luego las personas' lleva a una rápida conclusión: se hace difícil pensar que quien abandere la defensa y ejecución de ese programa - por delante hay un proceso de primarias- no sea alguien afín a la actual dirección del PSOE, en un escenario complicado para los críticos y para la 'vieja guardia' que llevó las riendas del partido hasta hace unos meses.

Tanto la previsión de los plazos -el programa electoral antes, a continuación los nombres- como el previsible viraje programático consolidan ese análisis. Esta segunda cuestión es capital. El PSOE no va a relegar sus principios ni mucho menos, y el documento recogerá las esencias del discurso socialista clásico al que no se quiere renunciar. Pero ese respeto a los valores históricos se combinará con el cambio del que se ha hecho bandera primero con el regreso de Pedro Sánchez a la dirección federal y, después, con el aterrizaje de Adrián Barbón en la secretaría general de la FSA. El reiterado «o cambiamos o nos cambian» del político lavianés se ha trasladado primero a los rostros, como se puede constatar en la profundísima renovación de la dirección y como se verá más adelante en la composición de las candidaturas, y también se llevará al programa.

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El proceso para configurar el documento que debe sustentar el programa de gobierno del PSOE para el periodo 2019-2023 comenzará en breve, a partir del 1 de enero. Se trabajará en varias fases. Primero, un borrador que tomará como referencia las resoluciones del congreso autonómico en el que los 'sanchistas' se impusieron por una holgada mayoría a quienes hasta entonces llevaban las riendas de la organización.

A partir de ahí se realizará un análisis sectorial, capítulo por capítulo, analizando las políticas que se han desarrollado hasta la actualidad, su eficacia y las cosas a modificar en adelante. Y habrá un tercer filtro, el territorial, basado en el trabajo con alcaldes, portavoces en la oposición y direcciones locales para, sostienen desde la FSA, «detectar las necesidades prioritarias, analizarlas y elaborar un programa pegado al terreno».

El resultado será un programa que supondrá un cambio profundo respecto de los que se han presentado en los últimos años. Con un giro de 180 grados en algunos casos, como lo que supondrá pasar del veto frontal a la oficialidad a asumir su impulso.

Será entonces, primarias mediante, cuando se discuta la identidad del candidato a presidir el Principado. Barbón ya ha anunciado que se centrará en la labor interna y que no competirá. Pero, atendiendo a todo lo anterior, parece difícil que el número uno de la lista y quien por tanto deberá impulsar y llevar a la práctica ese remozado programa político no sea alguien próximo a la nueva mayoría. El espacio de los críticos, de quienes perdieron el congreso, a la hora de dar esta batalla se achica si se piensa que habrían de gestionar un proyecto muy distinto del que defendieron hasta hace muy poco tiempo.

Hay que tener en cuenta otra variable. Más allá del número uno, la confección de la candidatura será competencia exclusiva de la dirección de la FSA. Y ese no es un detalle menor.

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