Barbón: «Es hora de presentar la moción de censura, todo mi apoyo para que sea así»

Barbón: «Es hora de presentar la moción de censura, todo mi apoyo para que sea así»
El secretario general de la FSA, Adrián Barbón. / Damián Arienza

El PP asturiano cree que se trata de hechos que ocurrieron tiempo atrás y ve «ejemplarizante» el fallo, y Ciudadanos dice que la condena «marca un antes y un después»

R. A. / D. F. / A. S.Avilés / Gijón

«Es la hora de presentar la moción de censura, todo mi apoyo para que sea así; está en juego la dignidad del país». Así de contundente se pronunció ayer el secretario general de la FSA, Adrián Barbón, al hilo de la sentencia sobre el 'caso Gürtel'. Barbón se remitió a la ejecutiva federal que se reúne este viernes, después de que sus principales dirigentes contactaran ayer con los 'barones' autonómicos, pero ya calificó de «vergonzosa» la respuesta del PP al fallo y volcó toda la presión sobre Ciudadanos, que tendría la llave para que esa moción de censura prosperase.

La presidenta del PP de Asturias, Mercedes Fernández, opinó por su parte que la sentencia del 'caso Gürtel' es «ejemplarizante» y celebró «que la justicia haya cumplido con su papel».

Fernández, en el transcurso de una visita a Avilés, quiso «reprochar» los comportamientos de los implicados en el caso «que tanto daño han hecho al partido», y consideró que «la mayoría de los militantes y dirigentes del partido tenemos un comportamiento adecuado, digno y responsable, y todos aquellos que no lo han tenido deben sufrir los rigores de la justicia».

Al mismo tiempo, la líder de los populares asturianos también pidió más agilidad en los procesos judiciales y recordó que los hechos ahora condenados «ocurrieron hace unos cuantos años».

Sobre 'Gürtel' no quiso pronunciarse abiertamente el Gobierno regional, aunque su portavoz, Guillermo Martínez, dejó una reflexión con evidente intencionalidad. «Las sentencias hablan por sí solas», deslizó el portavoz al término de la reunión semanal del gabinete, tras precisar que el Ejecutivo «no comenta sentencias ni autos judiciales».

Quien sí se posicionó, aunque midiendo los tiempos, fue el portavoz de Ciudadanos en Asturias y diputado nacional Ignacio Prendes. Lo hizo afirmando que la condena «marca un antes y un después en nuestra relación con el Gobierno» de Mariano Rajoy y recalcando que la sentencia «lo cambia todo». Este episodio, anotó, «debilita al país en un momento muy delicado en el que necesitamos un Gobierno fuerte que pueda hacer frente al separatismo y el populismo».

Ciudadanos analizará la situación en una próxima reunión de la dirección, así que Prendes no quiso anticiparse. España necesita «estabilidad», concedió, pero también «limpieza y un Gobierno fuerte». El partido naranja se tomará su tiempo y no tomará «decisiones en caliente».

Desde Podemos, el diputado Enrique López afirmó que «ningún otro país democrático permitiría que un dirigente político que aparece en los papeles de una causa que tiene su base en la financiación ilegal de un partido siguiera al frente del Gobierno ni un minuto más».

«No es un caso aislado»

López opinó que «nadie en este país se cree que Mariano Rajoy no estuviera al tanto de que su partido se estaba financiando con una 'caja B' mediante el amaño de contratos públicos». A su juicio, la «contundente» sentencia conocida ayer supone «un antes y un después» a la hora de asumir responsabilidades políticas y deja claro que «no es un caso aislado».

Además, agregó que el ahora presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, «ya formaba parte de la dirección del partido cuando sucedieron los hechos y aparece su nombre en los papeles de Bárcenas». Por este motivo, consideró obligado «exigir la dimisión inmediata de Rajoy», ya que «no puede seguir al frente del país un dirigente de un partido que se ha demostrado que fue financiado mediante el amaño de contratos durante más de una década».

Desde Izquierda Unida se posicionó el portavoz, Gaspar Llamazares, para quien la sentencia representa la constatación de que en torno al PP «no hay casos aislados» sino una «red corrupta» que ha llegado a su epicentro.

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