Barbón desautoriza a Lastra: «Quien traslada la posición de la FSA es su secretario general, que soy yo»

Barbón, en primer plano, al inicio de la primera reunión de la nueva ejecutiva de la FSA. / PABLO LORENZANA

El consejero critica la apuesta de la dirección nacional por el diálogo y el secretario general del PSOE asturiano pide «prudencia y mesura»

A. SUÁREZ / D. FERNÁNDEZ OVIEDO.

Bajan revueltas las aguas del PSOE asturiano al hilo de la posición sobre el debate catalán. El criterio de la dirección federal de Pedro Sánchez de compatibilizar la condena a la actuación de la Generalitat con una apuesta por el diálogo con Carles Puigdemont y los suyos, añadiendo además un toque de dura crítica al proceder del Ejecutivo de Mariano Rajoy el 1-O, no gusta en algunos sectores. Básicamente, y aunque las primarias y el congreso autonómico ya quedaron atrás, entre quienes en ese proceso respaldaron la opción de José María Pérez frente a Adrián Barbón. Un descontento que late tanto en el Gobierno regional, como en el grupo parlamentario y que ayer visibilizó el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, que pidió una acción «contundente y sin dudas» en Cataluña y rechazó que se apele al diálogo como si fuera un «bálsamo de fierabrás» que todo lo cura. El argumento tuvo respuesta casi inmediata del nuevo líder del partido, Adrián Barbón, que respaldó la postura de Ferraz y, contundente, precisó: «Quien traslada la posición de la Federación Socialista Asturiana es su secretario general, que soy yo».

Las palabras de Lastra no son anecdóticas, por su contenido y también por quien las dice, un consejero que durante años representó la voz del PSOE en la Junta General y que todavía en el congreso del pasado fin de semana se mojó encabezando la candidatura presentada por José María Pérez al comité autonómico. En su intervención, en la asamblea de la CAC-Asprocon, fue meridianamente claro. Es el momento, dijo, de «imponerse contundentemente al desafío catalán», actuando «con rotundidad y sin dudas» ante un reto de «dimensiones considerables».

Respaldó Lastra punto por punto el discurso del Rey del pasado martes. Pidió que «triunfe la Constitución» frente al «desafío» de los secesionistas. Esa, y no otra, debe ser la prioridad, añadió: «Eso es lo primero, luego lo demás». Habló de dejar de lado la política «como referencia metafísica» y las apelaciones al diálogo «como un bálsamo de fierabrás». Sus reflexiones van en una línea contraria, o por lo menos distante, al planteamiento de la dirección federal de que precisamente el diálogo es la fórmula para encontrar una salida al atolladero catalán. «El diálogo requiere tener claro sobre qué, requiere respeto e interlocutores cualificados que sepan lo que se tienen entre manos», remachó, visiblemente escéptico respecto de que esas condiciones se den en el momento actual.

En realidad, las afirmaciones de Lastra no hacen sino poner de manifiesto el malestar que viene larvándose en sectores del PSOE asturiano al hilo de la posición de la dirección de Sánchez sobre el conflicto catalán, sobre todo tras los acontecimientos del pasado 1 de octubre. Una diferencia de criterio que se advierte tanto dentro del Gobierno -aunque con lenguaje moderado y contenido, el presidente, Javier Fernández, ya dijo hace unos días lo que pensaba- como en el grupo parlamentario, y que amenaza con convertirse en un problema para Barbón y los suyos.

Vaivenes

Quienes sostienen esta posición consideran que el PSOE incurre en «vaivenes incomprensibles» en un momento en que se requiere una posición política «fuerte, con sentido de Estado». No comprenden que el partido ponga prácticamente al mismo nivel al Gobierno del PP, «por mal que haya hecho las cosas, que en muchos casos es así», que a la Generalitat, «que es la que está vulnerando la ley», a la hora de identificar culpables y pedir responsabilidades. Y son varios los socialistas asturianos que piensan que, con la que está cayendo, es un error de cálculo situar en el punto de mira a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, buscando su reprobación por su gestión de la respuesta al referéndum del 1-0 y la acción de las fuerzas de seguridad en esa fecha.

Los movimientos soterrados, y sobre todo las reflexiones públicas de Lastra, volvieron ayer todo el foco sobre la nueva ejecutiva socialista, que se reunió por primera vez en Oviedo, y singularmente sobre el secretario general. Que habló, y habló claro. Sin necesidad de que nadie le preguntara, y tampoco sin citar su nombre, desautorizó a Lastra como portavoz del mensaje de la FSA. «Quien traslada la posición del PSOE de Asturias es su secretario general, que soy yo», remarcó.

Ya interrogado directamente sobre el mensaje del consejero, no bajó el tono. Pidió «prudencia y mesura» al pronunciarse sobre una cuestión políticamente tan sensible como la de Cataluña. Y reclamó que quien tenga algo que decir, lo haga en los órganos internos del partido y no alimentando la confusión en el debate público. Lo que evitó fue la confrontación directa con Javier Fernández, que también se pronunció sobre el asunto hace unos días. «Es la opinión del presidente y ahí está», anotó, sin ir más lejos, aunque reiterando que el criterio del PSOE asturiano, el que se defenderá en los órganos federales, es el que él hizo público ayer en su comparecencia.

Avaló Barbón sin matices la posición de Pedro Sánchez sobre la crisis catalana. Esto es, que el PSOE tiene como prioridad «la defensa del Estado de derecho y del marco constitucional». Y que es a partir de ahí donde cabe un diálogo sobre Cataluña y sobre el modelo territorial. «Nos negamos a creer que no haya espacio para el diálogo», aseveró. Dijo además rechazar tajantemente una posible declaración unilateral de independencia y pidió al Gobierno del PP una respuesta «proporcionada» al devenir de los acontecimientos, a la espera de ver si se aplica el artículo 155 de la Constitución y en qué términos. Expresó, además, su «respaldo» a la iniciativa de reprobación de la vicepresidenta.

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