Las afinidades buscan su sitio en la junta local de la capital

G. D. -R. OVIEDO.

El paso a un lado de Gabino de Lorenzo es también un salto incierto para su partido. La organización popular de la capital del Principado, la mayor y de más peso de Asturias, se queda sin un referente, sin un hombre que tiraba abajo gobiernos, repartía collejas y colocaba peones en el comité regional. Fue De Lorenzo uno de los protagonistas principales del cerco al Gobierno de Sergio Marqués, el único del PP que ha visto la región, al barranco y generó una división, que permitió el ciclo completo de Vicente Álvarez Areces en Suárez de la Riva.

Se generó así un equilibrio extraño. De Lorenzo y Areces cruzaban críticas y 'cercos', se entendían para algunos negociados como la operación de 'los palacios', el traslado del Hospital o los desarrollos de La Corredoria y ambos disfrutaban de una cómoda oposición del gran partido rival. Al presidente del PP de entonces, Ovidio Sánchez, exconcejal en Oviedo, De Lorenzo se permitía recordarle, en asturiano, cosas como después de «una llarguísima carrera política y aún no sabes lo que ye llamber unes elecciones».

De Lorenzo hacía y deshacía con la hosca oposición de las otras juntas locales de peso en una serie de equilibrios que acabaron con el choque de 2010 a cuenta del deseo de Francisco Álvarez-Cascos de ser candidato a la presidencia del Principado y el temor de los populares a la limpia que este pudiese hacer en sus filas. De Lorenzo vaciló, pero acabó por encabezar la resistencia frente al asalto. Perdió, pero el PP asturiano sobrevivió. Madrid decidió poner orden y confiar la reconstrucción a Mercedes Fernández. La reconstrucción se parece mucho a lo que, dicen, quería hacer Cascos.

Desde la plaza de España y tras la pérdida de la Alcaldía de Oviedo, la fuerza del PP de Oviedo no es la de antaño. En la búsqueda del camino del retorno al poder, se reevalúan las afinidades e, incluso, a Cherines le empiezan a brotar amigos.

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